Las ‘small caps’ no han registrado este año el tirón que habían previsto muchos analistas. La necesidad de diversificar cartera y los bajos tipos puede ser su oportunidad definitiva en el nuevo año
El maleficio iba a romperse en 2025. El año que está a punto de terminar podría ser por fin el ejercicio en el que los pequeños valores lograran batir en rentabilidad a los grandes. El año anterior había consagrado la concentración del mercado en un puñado de grandes compañías americanas, bautizadas como siete magníficos, y la diversificación hacia valores más pequeños era aconsejable. Más aún en un caldo de cultivo que se antojaba propicio, con tipos de interés a la baja y ante la amenaza de una guerra comercial que podía perjudicar más a los grandes valores que a los pequeños, a menudo más centrados en el mercado local. La realidad, una vez más, ha sido distinta y las small cap no han logrado en 2025 batir en rentabilidad a las grandes cotizadas, quedando muy por detrás en algunos casos. Pero los gestores sí esperan que 2026 sea por fin el año en que los pequeños valores desplieguen todo su potencial frente a los grandes: el estímulo fiscal en Alemania y unos tipos de interés más bajos deberían jugar, esta vez sí, a su favor.







