La Bolsa española se ha convertido en el activo de moda en 2025. En medio de la guerra arancelaria desatada por Donald Trump y del rearme de Europa, el Ibex 35 sube un 23%, convirtiéndose en el gran índice bursátil que más se revaloriza en el año, por delante de la renta variable de Estados Unidos, Reino Unido o Francia. Solo algún mercado menor, como Polonia, Rusia o Ghana, acumulan mayores retornos. El índice de referencia en EE UU, el S&P 500, avanza un tímido 2%.

La explicación de este buen comportamiento es multifactorial. Tiene que ver con el elevado peso específico de los bancos, como Santander, BBVA o CaixaBank, en el índice —más que del que tienen en otros países—, y que el sector financiero está viviendo una coyuntura de tipos de interés muy favorable. También tiene que ver con que muchos inversores institucionales han renegado temporalmente de las acciones de Estados Unidos, que estaban muy caras, y han buscado oportunidades en Europa. Y es una derivada, finalmente, de que las empresas españolas están muy saneadas e internacionalizadas.

“La verdad es que ya tocaba”, explica José Ramón Iturriaga, que lleva las riendas del vehículo Okavango Delta, con 150 millones de activos gestionados. “La subida tiene todo el sentido, por la macro española, por la micro, por el saneamiento de las empresas, por las valoraciones... era cuestión de tiempo”.