El verano es el Tourmalet de los matrimonios y entre los repechos destaca el equipaje, eso que nos llevamos en las escapadas de fin de semana o con el pelotón de agosto (“¿y si viene mi madre y así, de paso, cuida de los niños?”). Mané EspinosaAl parecer, el equipaje no se hace solo. Y exige reflexión, organización y tino, cosas que todo soltero ignora, a diferencia del hombre casado, divisible en dos categorías: el que se hace el equipaje y el que le hacen el equipaje.Ya imagino que los jóvenes han reinventado el matrimonio y cada uno cuida de su bagaje, aunque dudo que haya nacido el intrépido capaz de hacer la maleta a la esposa.Antiguamente, algunas esposas le hacían el equipaje al sujeto pasivoAntiguamente, existían matrimonios en los que la esposa se cuidaba de elegir, doblar y encajar el equipaje del sujeto pasivo, de la familia de los Don Tancredo. ¿Micromachismo, amor o prueba de superioridad organizativa? De esta manera, el sujeto pasivo se ahorraba el bochorno de olvidarse de los gayumbos, el bañador o el pijama y recibir algún aguijonazo.–No pasa nada, con lo despistado que eres, te los habrías olvidado en el hotel si yo no hago un repaso.(Fuentes del sector aseguran que los clientes masculinos se olvidan de más cosas, pero de un valor inferior, tipo calzoncillos, calcetines o cargador del móvil).Así, el hombre se ahorraba pensar en la indumentaria aunque el precio justo fuese vestir de marinero, de primera comunión o de jugador de polo. Por el contrario, el marido escuela Viriato presumía de hacerse el equipaje con sus propias manos, sin ayudas arbitrales y un orgullo competitivo no exento de errores clamorosos.–¿Y esta vez qué te has dejado, Tarzán de la Costa Dorada?Yo juraría que las mujeres hacen mejor el equipaje para las escapadas y están en todos los detalles, incalculables y variopintos. A lo sumo, consultan a sus maridos sobre qué vestido o lencería les sienta mejor, en cuyo caso conviene mojarse y no incurrir en un error pacifista muy corriente:–¡Los dos te sientan bien!Gracias a las compañías aeronáuticas, el equipaje ha ganado en igualdad, y las parejas, en paz. Menos es más (concepto del bagaje, por cierto, muy masculino).Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.