España cuenta con un riquísimo y diverso patrimonio vitivinícola de variedades blancas. Más allá de nombres ya consolidados como verdejo, albariño, godello o viura, existen excelentes uvas blancas autóctonas minoritarias dispersas en pequeños viñedos y conservadas gracias a viticultores que se negaron a dejar morir su legado. Hoy protagonizan un lento resurgir gracias al empeño de elaboradores creativos y a tenaces proyectos de recuperación. Tendencia que se inscribe en el incremento del consumo de vino blanco que, según la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), se situó en 4,26 millones de hectolitros al cierre de 2024. Este volumen consolida una cuota histórica para el vino blanco, que ya representa el 44% del total de vino consumido, recortando distancias con el tinto. Una cifra que refleja el cambio de gustos de un público cada vez más abierto a la diversidad y a la búsqueda de nuevas experiencias. Investigaciones genéticas demuestran que las primeras vides cultivadas, hace unos 8.000 años en las regiones del Cáucaso y la Transcaucásica, eran de color oscuro debido a la presencia de antocianinas, pigmentos responsables de su tonalidad. Las uvas blancas surgieron como resultado de mutaciones espontáneas en los genes que regulan la producción de estos pigmentos, un fenómeno que ocurrió antes incluso de que la viticultura se sistematizara. Al ser una mutación desventajosa para la vid silvestre (las uvas blancas atraen menos a los pájaros que dispersan sus semillas), sobrevivió gracias a que el ser humano la protegió y multiplicó mediante esquejes. Este proceso dio lugar a las más de 3.000 variedades blancas que existen hoy en día, muchas de ellas autóctonas de España. Durante siglos, los vinos blancos dominaron el paisaje vinícola europeo. Griegos y romanos apreciaban especialmente las variedades de piel clara y perfeccionaron técnicas destinadas a resaltar su delicadeza. En España, los tratados agronómicos, desde Columela en el siglo I hasta Rojas Clemente en el XIX, testimonian el predominio histórico de estas cepas. De hecho, el propio término «tinto» constituye una rareza lingüística compartida únicamente con el portugués: en buena parte de Europa el vino era blanco por defecto y solo era necesario especificar el color cuando se trataba de un vino oscuro. La hegemonía del tinto en el consumo llegaría mucho más tarde, impulsada por el prestigio de regiones como Rioja o Ribera del Duero a partir del siglo XIX. Hasta entonces, gran parte del viñedo español estaba ocupado por variedades blancas, más productivas y mejor adaptadas a amplias zonas de secano. Hoy la historia parece cerrar un círculo. Aunque las grandes cifras siguen favoreciendo a los tintos, las variedades blancas viven un momento de extraordinaria vitalidad. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el reparto entre variedades es casi equilibrado: el 53% corresponde a tintas y el 47% a blancas, una proporción que ha experimentado una ligera pero constante ganancia estructural de las blancas en los últimos años. Esto se traduce en aproximadamente 1.640 millones de botellas de vino blanco elaboradas anualmente en España, la inmensa mayoría de airén, la variedad castellanomanchega más cultivada con 185.614 hectáreas (20,3% del total). El mapa varietal español está experimentando un cambio profundo. Mientras las prestigiosas albariño, godello y verdejo ganan terreno, otras joyas autóctonas minoritarias están saliendo del olvido. Variedades como la gallega loureiro, la catalana picapoll, la asturleonesa albarín blanco, las valencianas tardana y merseguera, las castellanoleonesas albillo y doña blanca, las canarias marmajuelo y diego, la madrileña malvar o la andaluza vigiriega reivindican espacio y protagonismo. A este fenómeno se suma el auge de las variantes blancas de uvas tintas, como tempranillo blanco, maturana blanca, garnacha blanca, cariñena blanca o caíño blanco. Finalmente, cabe añadir la recuperación de variedades ancestrales casi desaparecidas en distintas autonomías, algunas especialmente valiosas por su resistencia al calentamiento climático. Como la forcada, un exitoso empeño liderado por Mireia Torres. El resultado, el paulatino incremento de la superficie de viñedo de blancas poco conocidas pero de enorme potencial gracias a su adaptabilidad a terruños específicos y a la posibilidad de lograr perfiles singulares. El renacer de las variedades blancas autóctonas es una forma de recuperar parte de la memoria vitícola y de demostrar que el futuro del vino también se encuentra en lo que estuvo olvidado o a punto de desaparecer. Un fenómeno explicable por la demanda del consumidor de novedades con elevado nivel de calidad. Se trata de vinos con precio elevado, más que compensado por su calidad y fuerte personalidad. Como demuestran estos seis sobresalientes blancos. FORCADA 2023 Familia TorresSe trata de la variedad ancestral n.º 23 de las recuperadas por Torres en su finca Mas Palau, situada en Santa María de Miralles (Alt Penedès). Tras la fermentación en depósito de acero inoxidable, el vino reposa con sus lías durante seis meses, mientras una pequeña parte se cría en fudre de roble francés de 1.500 litros durante otros seis meses. Aroma intenso, muy fresco, a cítricos y fruta tropical, con matices de flor seca, hierbas balsámicas y un elegante fondo de bollería ligeramente especiada. Sabroso, vibrante, con final algo amargo. ·Teléfono: 938 177 400 · DO: Penedès·Tipo: blanco roble, 12,5%·Cepas: forcada·Precio: 47 euros·Puntuación: 9,5/10PLANETES CARIYENA BLANCA 2024 Familia Nin OrtizLa enóloga Ester Nin y el constructor Carles Ortiz unieron esfuerzos, fincas y vidas en 2008 para crear vinos de parcela que fueran pura expresión del territorio. En este caso, partiendo de la cariñena blanca plantada en la Finca Planetes (Porrera, Tarragona). El vino fermentó en barricas de roble, con posterior crianza en barricas de roble francés (70%) y en huevos de cemento (30%) durante ocho meses. Aroma a fruta de hueso y blanca, con notas florales, toques balsámicos y matices especiados. Sabor concentrado, suave, final meloso. ·Teléfono: 609 379 764 · DO: Priorat·Tipo: blanco crianza, 13% ·Cepas: cariñena blanca·Precio: 41,50 euros·Puntuación: 9,4+/10FINCA LA NEVERA 2020 NivariusVino de una parcela de 4,3 hectáreas plantada en la zona alta del Valle del Iregua (Rioja), a más de 750 metros de altitud sobre terreno arenoso. Elaborado con clones antiguos de maturana blanca fermentados en depósitos de acero inoxidable, con posterior crianza sobre lías gruesas y finas durante un mínimo de 36 meses. Aroma a fruta carnosa madura con destellos florales, ligeras notas herbáceas y un recuerdo de bollería fina. Sabor persistente, ligeramente untuoso; la acidez le aporta nervio y un leve recuerdo salino en el largo final. ·Teléfono: 941 802 943 · DOCa: Rioja·Tipo: blanco crianza, 13,5% ·Cepas: maturana blanca·Precio: 26,50 euros·Puntuación: 9,4/10ESCOLINAS ALBARÍN BLANCO EN CASTAÑO 2024 Escolinas En el Paraje de Escolinas (Cangas del Narcea), una de las zonas con viejos viñedos de suelos pizarrosos y pendientes de hasta un 30%, se cultiva este albarín monovarietal autóctono del Principado de Asturias en microfincas de montaña. El mosto fermenta y cría con sus lías durante seis meses en barricas de 500 litros de castaño asturiano. Aroma a fruta carnosa contrapunteada por notas de cítricos, flor blanca y hierbas aromáticas sobre un fondo sutilmente especiado. Sabroso, fresco, ligeramente meloso y largo postgusto. ·Teléfono: 985 13 32 65 · DO: Cangas·Tipo: blanco crianza, 13% ·Cepas: albarin·Precio: 23,80 euros·Puntuación: 9,3+/10ABADAL PICAPOLL 2025 Abadal La bodega Abadal, fundada en 1983 por Valentí Roqueta en el corazón del Bages, obtiene con la variedad picapoll los resultados enológicos más interesantes. Este vino joven procede de diversas parcelas que se vinifican por separado. Tras la crianza sobre lías durante unos meses, el 10% del vino se cría en barrica durante otros tres meses más. Aroma elegante y complejo que combina frutas blancas y cítricas con hierbas aromáticas, el leve perfume de flores silvestres y un tenue recuerdo de especias. Sabroso, ligero, suave y fresco. ·Teléfono: 670 386 974 · DO: Pla de Bagés·Tipo: blanco crianza, 12% ·Cepas: picapoll ·Precio: 14,50 euros·Puntuación: 9,2/10TRIDENTE DOÑA BLANCA 2022 TridenteLa variedad doña blanca, conocida como malvasía castellana, procede de un viñedo de tres hectáreas plantado en 1920 en el paraje de Carrueco (Villanueva de Campeán, Zamora). La mitad del mosto ha fermentado en distintas barricas de roble francés durante seis meses; la otra mitad, en depósito de acero inoxidable con crianza sobre lías durante otros seis meses. Aroma a fruta escarchada, sugestivas notas de flor blanca, piel de melocotón, almendras y nuez moscada. Sabroso, con toques salinos y un final largo suavemente especiado. ·Teléfono: 968 435 022 · VT: Castilla y León·Tipo: blanco crianza, 13,5%·Cepas: doña blanca·Precio: 14 euros·Puntuación: 9,2/10