Carlos Falcó abrió el melón de los vinos de calidad en Castilla-La Mancha con las variedades foráneas. “Nosotros preferimos fijarnos en las de aquí porque creemos que están mejor adaptadas”. Son palabras de Gonzalo Rodríguez, el enólogo de Dosbarrios (Toledo) que fundó Más Que Vinos a finales de los noventa junto a su esposa, la ingeniera agrónoma Margarita Madrigal, y a la enóloga alemana Alexandra Schmedes....

O suscríbete para leer sin límites

El equipo se dio a conocer con La Plazuela, un tempranillo de referencia en la meseta sur, pero también ha realizado un gran trabajo con variedades blancas locales, en especial la malvar, con la que elaboran el blanco seco La Malvar de Más Que Vinos, el vino naranja Los Conejos Malditos y el excelente rancio El Vino de Antes. En su experiencia, el gran valor añadido de esta uva son las sensaciones de tiza y sal que aportan los suelos áridos y salinos de la estepa toledana.

Durante décadas, el viñedo de Castilla-La Mancha ha estado dominado por la airén. Esta uva altamente productiva destinada a graneles y a la destilación vive desde hace unos años un renacimiento cualitativo de la mano de productores como Verum (Ciudad Real), Cerrón (Albacete, DO Jumilla), Garage Wine o Recuero (ambos en Toledo). No es extraño que, en un momento en el que el valor diferencial de lo local está en auge, estos dos últimos se hayan aplicado también a la recuperación de otras variedades blancas minoritarias como la verdoncho (Garage Wine hace un interesante vino naranja, fino y salvaje a la vez) o la pardillo, con elaboraciones ocasionales por parte de Recuero.