Como un fantasma del pasado, las hipotecas vuelven a estar en la lupa de los reguladores y supervisores. Las entidades financieras saben que uno de sus productos estrella, con el que fidelizan clientes, está en el radar de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Al mismo tiempo, organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Junta Europea de Riesgo Sistémico piden a España que ponga límites y restrinja la concesión crediticia ligada a la compra de vivienda.

Todo el sector recalca que la situación actual nada tiene que ver con la de hace casi dos décadas, ni en cuanto a los colchones de capital con los que cuentan las entidades financieras, ni respecto a las facilidades a la hora de conceder las hipotecas o las ratios de mora, de impagos, por parte de los clientes. Sin embargo, las voces que hablan sobre esa actividad crediticia se han multiplicado a lo largo de las últimas semanas.