Las hipotecas regresan a la primera plana. El expediente abierto por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para determinar si han incurrido en prácticas anticompetitivas tras anticipar su futura política comercial, pone en la diana al crédito destinado a vivienda. Desde la banca se escudan en que ofrecen un tipo de interés medio del 2,8%, que supone la tercera tasa más baja de toda la eurozona por detrás de Malta (2%) y Bulgaria (2,45%). La media se encuentra en el 3,43%. Los últimos datos publicados por el Banco de España (BdE) correspondientes a abril -antes de que el Banco Central Europeo (BCE) aplicara la subida de los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 2,25%- arrojan que el tipo medio al que se financian las nuevas operaciones ha escalado de manera paulatina en los últimos meses, tocando máximos de 2025. El repunte del euríbor -el indicador al que están referenciadas las hipotecas variables- ha presionado al alza los costes. El lado positivo es que esto también repercute sobre la remuneración de los depósitos, que se situó ese mes en el 1,77%. Aunque en este caso ha experimentado una subida gradual, lo ha hecho a un ritmo más lento. La brecha entre lo que cobra por la financiación y lo que paga por el ahorro de sus clientes está en niveles cercanos al 60%, evidenciando que repercute más rápidamente las subidas del precio del dinero al crédito que a la remuneración. De hecho, eLa cifra ha llegado a ser incluso superior en momentos como julio de 2022, cuando el organismo con sede en Fráncfort puso fin a la era de los tipos de interés 'ultrabajos' en julio de 2022, con una diferencia que escaló al 1.135%. Después de varios años con el euríbor en negativo, la rentabilidad no superaba la décima, frente al 1,8% al que se concedían hipotecas. No obstante, el máximo histórico de una serie que arranca en 2003, se contabiliza en septiembre de 2020, en cuyo caso se encontraba por encima del 10.250%. Una vez que la era del dinero barato llegó a su fin, el margen se ha ido estrechando. Dentro de este ciclo monetario, el suelo se registró en junio de 2024, con casi un 27%, que no supone ni la mitad del 58,3% contabilizado en abril. El mínimo histórico data de noviembre de 2010, en plena crisis económica. En aquel momento, los depósitos rendían un 5,7% más que los intereses que cobraba la banca por prestar dinero. Cabe recordar que el Gobierno encargó a la CNMC en 2023 un análisis acerca de por qué la banca española no estaba repercutiendo el incremento de los tipos a la remuneración de los depósitos. Tras un año y medio de investigación, el regulador determinó que factores como la escasa oferta de productos alternativos, la imposibilidad por parte de los usuarios de comparar la información comercial y las dificultades que se encuentran a la hora de realizar la portabilidad de cuentas entre bancos son los motivos principales que venían a explicar la diferencia. Pero no son los únicos. El regulador considera que la falta de cultura financiera en España es "muy inferior" a la existente en otros países del entorno. Esta situación se produce con el volumen de ahorro de los hogares españoles en máximos históricos. Al término de abril, el dinero de las familias en depósitos logró el récord de 1,102 billones, un 4,87% más en comparación con el mismo mes de 2025, en el que atesoraban 1,051 billones, encadenando tres meses consecutivos de incremento después de que en enero se redujera como consecuencia de los gastos asociados a la Navidad. El saldo se viene manteniendo de manera sostenida sobre el billón desde el 2020, si bien en 2022 una vez decretado el fin del coronavirus y el estallido de la guerra en Ucrania tuvo lugar un ligero descenso que más tarde han recuperado.
La banca española paga por los depósitos a los hogares casi un 60% menos de lo que cobra por las hipotecas
Aunque el margen se ha estrechado paulatinamente desde el fin de la era del dinero barato, en el momento actual se encuentra por encima de los niveles registrados hace un año.











