La pen�ltimaCada intento de innovar siguiendo el consejo de supuesto prescriptor y de ciertos medios especializados acaba en fiasco. No hacen cr�ticas, hacen anuncios. Todo por mil clics y cenar gratisUna persona fotograf�a su comida para redes.Actualizado Jueves,
junio
21:32No s� cocinar, pero s� comer. Eso lo clavo. Y lo pago. No me averg�enza gastar dinero en ser feliz. El problema es que, si no tienes suficientes hijos que dejar en prenda en los sitios muy top ni quieres acudir constantemente a los mismos restaurantes, est�s abocado a ser v�ctima de uno de los grandes timos de la actualidad: los influencers gastron�micos, esa pandilla capaz de vender a su madre por una smash burger o por la en�sima imitaci�n de la inigualable tortilla vaga de Sacha. La idea era fant�stica. Cualquiera con pasi�n y gusto pod�a convertirse en prescriptor, una necesaria democratizaci�n de lo esnob, pero el fen�meno no ha roto por ah�, arrasado por el postureo de las redes y la precariedad de otra burbuja que no sostiene a tanta gente. Los hay buenos, muy buenos y muy pocos, cr�ticos de verdad, pero la mayor�a de los que te atacan por sorpresa en Instagram no quiere comer bien, quiere comer gratis. Y su �lite es peor, directamente se han vendido a los amos del negocio. Como los pseudoperiodistas de los fichajes de f�tbol, son mercenarios al servicio del que paga, sean los agentes, los clubes o los due�os de ciertos restaurantes. Desde hace un par de a�os, cada intento de innovar siguiendo el consejo de un influencer o, por qu� no decirlo, de supuestos medios especializados acaba en fiasco.Para saber m�sPor eso, amigos m�os, cuando busquen un destino nuevo y vean que, de golpe, aparece en todas las listas de ‘indispensables’, sepan que no es por bueno, es por poderoso. Si el restaurante recomendado pertenece a un grupo con muchos sitios de moda y quieres comer bien, no ver a un famoso en el reservado, corre. Corre lejos. No es una cr�tica, es un anuncio. Si el nombre del local es un adjetivo con implicaciones canallitas o contiene una referencia tropical, hazte la foto en la puerta y no pierdas tiempo pidiendo. Seguro que hay un kebab cerca y vas a cenar mejor. Si el influencer dice "�Guaaaaaauuuu!" cada vez que muerde algo, unfollow. Si resalta el tama�o de las raciones y el ambiente del local, la comida es mala. Si habla de un cachopo como si fuera un plato para adultos, denuncia. A la red social y a la Polic�a.Espa�a est� plagada de fant�sticos restaurantes, caros y baratos, pero esos no interesan a esta milicia porque con ellos no pueden hacer negocio. Verdejo, La Catapa, Sacha, La Buena Vida, Bacira, Kitchen 154... Su localidad tendr� otros muchos que no necesitaron para triunfar la ayuda de un jeta que acepta dinero o una cena gratis a cambio de un v�deo elogioso. Si no pagas la comida, no la respetas. Si cobras por tu halago, no vale nada. Como para fiarse...








