La Asociación Promotora del Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison, más conocida como La Bonne, ha iniciado la vía judicial para resolver el conflicto abierto desde hace años con la Diputación de Barcelona, a quien acusan de haber incautado de manera encubierta el edificio donde habita la entidad que ahora ocupa sólo la segunda y parte de la tercera planta. Las abogadas de la historia asociación feminista se amparan en la Ley de Memoria Democrática y aseguran que la cesión del espacio a la Diputación durante la dictadura franquista se hizo bajo presiones.PublicidadDesde 2003 y hasta 2013 el centro de cultura feminista tuvo con la Diputación un convenio de cesión de uso del espacio -ubicado en el barrio de Sant Pere de la capital catalana-, pero este ya no está vigente y ahora la entidad reclama la propiedad integral del edificio como legítimas herederas del legado de Francesca Bonnemaison. El acceso a la vía judicial supone un paso adelante en el conflicto que la entidad mantiene desde hace años con la institución provincial.Karina Fulladosa miembro de la junta de La Bonne, explica a Públic que cuando se hizo el primer contrato de cesión de uso en 2003 había "unas cláusulas que establecían que ese lugar debía ser para la cultura de las mujeres. Se pactó que, progresivamente, se iría cediendo parte del edificio para generar un proyecto integral de cultura feminista y que el edificio se convirtiera en un emblema en la ciudad". Por contra, lo que ha ocurrido es que "ha habido un retroceso" hasta el punto de que en la última negociación se les propuso moverse al sótano.La Diputación afirma que "seguirá trabajando por una solución acordada"La Diputación de Barcelona responde a Públic que la noticia del inicio del procedimiento contencioso-administrativo ha generado "sorpresa, decepción y tristeza" porque asegura que "desde la Diputación se estaba trabajando, y se seguirá trabajando, para una solución acordada que permita seguir sumando con el feminismo que esta entidad representa". Afirma que mantiene el "compromiso histórico en relación al fortalecimiento del propósito y las políticas feministas y en la vía de hacer del Espai Francesca Bonnemaison un lugar de referencia".Obstáculos burocráticos para impedir el convenioCuando terminó el primer contrato de cesión de uso, se encadenaron varias autorizaciones temporales de algunos años para que la entidad continuara en el espacio, hasta que por razones administrativas se agotó la posibilidad de hacer una nueva ampliación. Era necesario, entonces, hacer un nuevo contrato y es aquí donde empieza el periplo ya en 2023. PublicidadFulladosa denuncia que cada vez que han intentado negociar con la Diputación se les ha puesto un nuevo obstáculo sobre la mesa. Primero que necesitaban obtener un título burocrático como es la Declaración de Utilidad Pública (DUP), después que si adjudicarles de nuevo el convenio sería caer en "prevaricación", hecho que las abogadas de La Bonne explican que es totalmente falso. La entidad, que siempre se ha mostrado dispuesta a cumplir los requisitos, llegó a presentar ante la administración más de 800 firmas que declaraban La Bonne un espacio de Interés Público de Barcelona.Pero la situación actual es que "no hay ningún convenio vigente, ninguna garantía de continuidad y que el mobbing constante por parte de la Diputación está poniendo en peligro real al proyecto", tal y como denunciaron las representantes de La Bonne en las Jornadas Feministas celebradas el pasado 14 de junio en Barcelona.La Sección Femenina de la Falange se incautó del edificioEl origen de la Bonne se remonta a 1909 cuando Francesca Bonnemaison impulsó la primera biblioteca pública de mujeres de toda Europa y en 1922, el Instituto de Cultura y Biblioteca Popular de la Dona —creado, gestionado y financiado íntegramente por mujeres— se instaló definitivamente en el edificio de Sant Pere Més Baix que hoy en día está en disputa. En su momento de esplendor, en los años veinte y treinta, cerca de 30.000 mujeres pasaban cada año por sus instalaciones, donde se impartían desde clases de idiomas hasta formación profesional en ámbitos poco habituales para las mujeres de la época, como la delineación o la fotografía.PublicidadSegún la documentación aportada por la asociación, basada en una investigación de la historiadora Isabel Segura y las juristas Marisa Fernández y Eugenia Canal, el Instituto funcionaba con plena normalidad y salud económica hasta julio de 1936. Desde La Bonne aseguran que una vez terminó la Guerra Civil las responsables de la entidad fueron sometidas a una gran presión por parte de las autoridades franquistas y que después de una visita de Pilar Primo de Rivera, jefe de la Sección Femenina de la Falange, en 1939, la Falange maniobró para quedarse con el control de la entidad.En 1940, aseguran que bajo presiones, la Junta General del Instituto cedió todo el patrimonio de la entidad, incluido el edificio, a la Diputación de Barcelona. Eso sí, con una condición clara, que se continuara la obra social del Instituto. En una nota de prensa emitida por la entidad aseguran que "aquella cesión no fue voluntaria sino forzada, y que el pretexto de dificultades económicas que se alegó era falso, como demuestran las actas de la entidad".En 1942, la Diputación cedió gratuitamente el edificio a la Sección Femenina de Falange durante 25 años lo que según denuncia La Bonne es una vulneración "flagrante de la condición pactada" y añaden que el incumplimiento "se ha alargado décadas" porque "con los años, el edificio acogió una escuela de ingeniería de la Universitat Politècnica, y posteriormente el Institut del Teatre, usos del todo ajenos a la cultura de las mujeres". En 2003 con la movilización del movimiento feminista de Barcelona, La Bonne volvió a ocupar una parte del edificio mediante el convenio de cesión de uso con la Diputación.La Ley de Memoria Democrática ampara a La BonneEugenia Canal Bedia, una de las abogadas de La Bonne explica a Públic que están "amparadas por la Ley de Memoria Democrática que intenta restituir a todas las personas perjudicadas por el levantamiento franquista que comportó, entre otros, confiscar bienes e inmuebles y devolverlos a sus legítimos propietarios". Ya existen sentencias que sientan precedente sobre inmuebles que han sido devueltos a sus legítimos propietarios. Canal Bedia asegura que Francesca Bonnemaison compró el edificio entero y que consideran que fue confiscado de forma encubierta porque "al poco tiempo se cedió gratis a la Sección Femenina".Además, expone que "en caso de que los juzgados quisieran considerar válida la cesión", se ha incumplido la condición esencial de mantener el espíritu de la propietaria original y que el espacio fuera dedicado a la cultura feminista. La Diputación responde exponiendo que en el espacio conviven "varias actividades, oficinas del Área de Feminismos, la Biblioteca, la Escola de la Dona con más de 3.000 matrículas, más de 70 actividades este año, exposiciones... cumpliendo estrictamente con el legado de Francesca Bonnemaison".Sobre el argumento de la Diputación de que si les volvieran a ceder el espacio incurrirían en un delito de prevaricación, la abogada Canal Bedia tiene claro que es una falacia: "El delito consiste en dictar una resolución injusta y requiere una intencionalidad de hacer algo negativo, que no es el caso. Si se hiciera el convenio sería una continuidad de una actividad que ya se ha estado dando a lo largo del tiempo y de unas cesiones en las que se nos ha reconocido como titulares de unos derechos.Publicidad¿Qué es La Bonne?Fulladosa define La Bonne como un "centro de creación de formación audiovisual, en su gran mayoría, y que lleva más de 20 años trabajando para la cultura feminista local e internacional atravesada por diversos feminismos intentando llegar a todos los márgenes en los que la diversidad no podría llegar si no hubiera un espacio como este. Nuestro trabajo es que la cultura sea accesible de base para todas".Actualmente, más de 80 entidades y 13.000 personas forman parte de la comunidad en red de La Bonne consolidándola como un punto de referencia para el feminismo de base de la ciudad de Barcelona. En sus 20 años de trayectoria se han hecho más de 500 formaciones y 220 producciones audiovisuales.Explica que La Bonne no se entiende sin Sindillar, el primer sindicato de mujeres trabajadoras del hogar y los cuidados, feminista, antirracista y de carácter independiente que se fundó en el edificio de Sant Pere Més Baix y que representa perfectamente los valores y la importancia del espacio que no sólo teje red sino que lo hace desde la proximidad a la cultura y la creación.
El centro feminista La Bonne reclama la propiedad de su sede histórica amparándose en la ley de memoria
La entidad feminista ha iniciado la vía judicial para reclamar la propiedad del espacio, ubicado en la Ciutat Vella de la capital catalana, al considerar que la cesión a la Diputació durante el fra...








