La Junta del Centro Aragonés de Barcelona (CAB) ha decidido dimitir en bloque ante la posibilidad de que el futuro de su histórica sede quede condicionado por criterios de rentabilidad económica. Esta es la solución de viabilidad del edificio aportada por una firma contratada por el Gobierno de Aragonés para destinar a alquileres la mayor parte de la superficie no ocupada por el Teatro Goya. La dirección saliente se mantiene expectante, no obstante, con la visita del presidente aragonés, Jorge Azcón, prevista para el próximo 7 de julio, cuya intención es reconducir una situación que consideran crítica para la continuidad de una de las instituciones más representativas de la comunidad aragonesa en Catalunya.
La pasada semana, la Junta del Centro Aragonés hizo pública su renuncia mediante un comunicado dirigido a la sociedad aragonesa. En él denunciaba años de retrasos administrativos, falta de información y un progresivo alejamiento del Ejecutivo autonómico respecto al proyecto que la entidad había impulsado para garantizar la viabilidad de una institución con más de un siglo de historia.
La dirección recuerda que presentó al Gobierno de Aragón una propuesta para compatibilizar la actividad propia del Centro con usos institucionales y con iniciativas promovidas por entidades económicas y sociales aragonesas. El objetivo era convertir la sede en un espacio de referencia para Aragón en Barcelona, preservando al mismo tiempo su función cultural y representativa.








