La magistrada de Vitoria Cristina Rodríguez Ruiz, conocida en el pasado por ser una de las instructoras de la procelosa investigación penal de las denuncias de filtraciones en las oposiones médicas de Osakidetza de 2018, ha desestimado la pretensión de los descencientes de una mujer fallecida en 1979, Eulalia Virginia Sáez de Ormijana, de anular la herencia por la cual la casa de la finada es ahora propiedad del Ayuntamiento. Doña Virginia, como era conocida, cedió Florida, 28 al hospicio municipal para fines sociales y, además, fijó como condición que se hicieran 108 misas anuales a perpetuidad en su memoria con cargo a las arcas públicas, extremo que no se ha cumplido.

Rodríguez Ruiz, titular de la plaza 3 de la sección civil del Tribunal de Instancia de Vitoria, dictó el 17 de junio un fallo desestimatorio de un pleito que ha adquirido cierta relevancia pública porque el Ayuntamiento lleva años intentando vender el inmueble para sus planes urbanísticos. Está ubicado en pleno centro de la capital. El último inquilino de los alquileres municipales, ante la amenaza de desahucio, rescató las voluntades de Doña Virginia y constató que había un incumplimiento flagrante de la petición clara y rotunda de que hubiera 108 misas anuales. Después, los descendientes de la propietaria se agruparon y entendieron que, si no se habían cumplido las condiciones que se fijaron, debería quedar anulada la tranmisión de la propiedad y debería regresar a la familia. Así lo solicitaron en los tribunales.