El futuro del edificio Florida, 28, ubicado en el centro de Vitoria, está a punto de vivir su segundo 'round' en el combate judicial entre su titular, el Ayuntamiento, que lo heredó en 1979, y los descendientes de la propietaria original, que insisten en que la ciudad no ha cumplido con las condiciones establecidas en su momento, principalmente la celebración de 108 misas anuales en memoria de la finada. Una sentencia de primera instancia dio la razón al Ayuntamiento, que por el momento se queda con el bloque de pisos. Pero el abogado de la familia ha interpuesto ya un recurso a la Audiencia Provincial de Álava, que resolverá en los próximos meses. Si fuere preciso y las partes lo estimaren oportuno, quedaría el Tribunal Supremo, que tendría la última palabra.

Este singular pleito tiene su origen en una herencia de hace casi medio siglo. Eulalia Virginia Sáez de Ormijana, la dueña de la casa, cedió Florida, 28 al hospicio municipal para fines sociales y, además, fijó como condición que se hicieran 108 misas anuales a perpetuidad en su memoria y en la de su marido con cargo a las arcas públicas, extremo que no se ha cumplido. Los herederos familiares, al igual que el último inquilino alquilado en la casa al que el Ayuntamiento quiere desahuciar, han acudido a los tribunales al entender que no atender a las condiciones del testamento es causa de nulidad. El Gobierno local, que lleva años queriendo vender ese inmueble en pleno centro de la ciudad, se opone frontalmente.