Esa Espa�a nuestraA principios de los 90, era la mujer de moda, pero el tel�fono dej� de sonar. "Fue de la noche a la ma�ana y cuando estaba en lo m�s alto. No entend�a nada y me hund�", explica tras afrontar una reinvenci�n absolutaActualizado Lunes,

junio

00:19Miriam D�az Aroca (Aranjuez, 1962) tuvo un inicio de carrera fulgurante. En cinco a�os, de los 25 a los 30, salt� a la fama junto a Jes�s Hermida, se convirti� en presentadora estrella en Caj�n desastre, asumi� el mando legendario del Un, dos tres y entr� en el cine por la azotea de la mano de Almod�var y el Oscar de Belle �poque. Estaba en la cima y convencida de que se iba a comer el mundo… pero no.A partir de ah�, todo fue cuesta abajo. De aquella crisis profunda y prolongada ha emergido una mujer nueva que hace teatro (protagoniza La casa del maren el Infanta Isabel de Madrid), escribe, dirige, ejerce de coach y resume este proceso en la primera l�nea de su b�o de Instagram: "Ahora que por fin soy yo…".�Qui�n eras antes? Era una mujer en funci�n de los dem�s. Hac�a siempre lo que otros quer�an de m� hasta que me di cuenta de que yo no era ese personaje que hab�a ido construyendo desde ni�a para ser querida, amada, reconocida y validada. Necesit� tocar fondo para darme cuenta de que esa no era yo, empezar a disolver el personaje y ser quien realmente soy, poniendo mi verdadera personalidad por encima de lo que los dem�s esperan de m�. Me rebel� contra el exterior y, ahora, por fin soy yo. Entiendo que ese personaje es el que todos hemos conocido durante tus a�os de fama. S�, pero el problema viene de antes, incluso. Siempre he sido muy dependiente emocionalmente de que me reconocieran y me miraran. De ni�a, mi hermana mayor era el tsunami de casa, la que acaparaba toda la atenci�n, y mi hermana peque�a siempre fue superindependiente y esto le daba igual, pero a m�, que era la del medio, s� me afectaba que mi padre no me hiciera tanto caso como yo requer�a. Sin quererlo ni beberlo, un d�a empec� a hacer el tonto y la payasa, empec� a hacer obras de teatro los fines de semana y not� que mi padre se re�a mucho conmigo. Entonces, si mi padre me miraba porque hac�a el tonto, esa era la clave para que el mundo entero me mirara. Desde ah� empec� a construir un personaje divertido, payasete y que sab�a hacer de todo. Cantar, actuar, deportes… Todo para lograr una admiraci�n por parte de mis progenitores. Para saber m�s�Y eso lo arrastraste luego a tu vida profesional?S�. Creces creyendo que ese personaje eres t� y lo incorporas a tus grupos, a tu vida sentimental y a tu vida laboral. Seguramente, ese personaje me llev� a la fama, pero un buen d�a sientes que algo pasa, que no est�s bien por dentro. Todo lo dem�s funciona y el cat�logo de bendiciones est� completo, tienes una casa bonita, una pareja bonita, unos hijos bonitos y unos padres sanos, pero no eres feliz. Sent�a un vac�o gigantesco que nunca hab�a mirado y que ten�a una �nica pregunta: �Qu� quieres t�?�Cu�l fue el punto de inflexi�n?Digamos que el batacazo, el darme cuenta de que estaba mal, lleg� en un momento profesional donde no hab�a tanta abundancia de ofertas como yo esperaba por todo lo que hab�a trabajado y logrado. Estaba haciendo todo lo que supuestamente ten�a que hacer, ten�a un videobook y un representante, iba a los eventos y sonre�a a todo el mundo, era conocida y hab�a tenido �xito... �Qu� estaba haciendo mal para que no me llamaran? Me machacaba mucho, era un desgaste emocional gigantesco y, como no encontraba respuesta, me rend�. Y en ese momento en que lo das todo por perdido y sueltas el control, es cuando te viene la claridad: puedo generar mis propios proyectos, soy periodista, dirig� y escrib� teatro y me di cuenta de que ya no depend�a de los dem�s. Desde ah�, soy como yo quiero ser, con mis luces, mis sombras, mis d�as gloriosos y mis d�as m�s oscuros. Dej� de juzgarme, rebaj� mucho la autoexigencia y recuper� el control de mi vida.�Y qu� Miriam surge de ese proceso?Una Miriam que empieza a enamorarse del silencio y de la soledad. Pas� de ser una persona muy dependiente de estar rodeada de gente y tener planes, a no necesitarlo. Una mujer que se ha reconciliado con la ni�a que necesitaba ser querida porque la he liberado de esa carga. ‘La casa del mar’, la obra que est�s representando, trata de una mujer cuya vida se desmorona de golpe. Te ver�s reflejada.Claro, he podido aportar mucho a mi personaje por todo lo experimentado y por todas las heridas que he curado. Como yo, ella se queda vac�a porque se ha dedicado a ser lo que los dem�s quer�an y cae al abismo. Un abismo que conozco y donde practicas con gozo el victimismo y el quejismo haciendo culpables a los dem�s sin atreverte a afrontar tus miserias. Yo creo que no llegu� a caer en la depresi�n, pero he conocido ese vac�o gigante y he entendido a quienes toman decisiones dr�sticas en su vida para acabar con todo.A tu personaje lo rescata una joven con la que comparte sus experiencias. �Qu� consejo dar�as a la Miriam de 20 a�os?Conf�a en ti, no te compares con nadie, eres �nica. �Te comparabas mucho?Todo el rato. Siempre est� la competici�n con el exterior porque nos han educado en eso. Lo que pasa es que antes me afectaba mucho y ya no. Ahora s� que si no me cogen para un trabajo porque eligen a otra persona, no me quita valor. Yo no dejo de brillar aunque no cuenten conmigo. No dejo de ser oro para m�. Nos han educado a vivir siempre anhelando el oro, pese a que ya lo somos, y nos hemos cre�do plomo.Vayamos a aquel principio en los a�os 80. �C�mo pasaste de licenciarte en Periodismo a presentar programas en tan poco tiempo?Estudi� Periodismo como �ltima opci�n. Yo quer�a ser artista. En concreto, artista de circo porque es lo que ve�a de peque�ita. Las luces, el escenario, los aplausos, el p�blico, los trapecistas y los trajes de brillos, porque nada me gusta m�s que un brillibrilli. Lo que pasa es que ser actriz o artista a principios de los 80 era algo traum�tico. No estaba bien visto, era como un submundo, pr�cticamente como ser prostituta. Siempre ten�amos esa sombra encima de que en el mundo del artisteo no vas a conseguir nada si no entras por el aro sexual. Era mentira, por cierto.�Nunca tuviste propuestas de ese tipo?Jam�s en la vida. No puedo hablar por todas mis compa�eras, pero a m� no me pas�. Yo era hipert�mida menos cuando ten�a mi disfraz de payaso o hac�a gui�oles. Ah� no ten�a verg�enza, pero me quitaba la nariz roja y me mor�a, era incapaz de hablar, pero cuando manifest� en casa que quer�a ser actriz y me dijeron que no, que una carrera universitaria. Quise estudiar restauraci�n de arte, no hab�a plaza y, como me encantaba escribir, acab� en Periodismo. Un buen d�a, sali� un casting para periodistas en televisi�n, me present� y cuando me puse delante de la c�mara encontr� un compa�ero de juegos. Nunca tuve ning�n shock. Me contrataron y empec� directamente con Jes�s Hermida en ‘Por la ma�ana’.D�az Aroca, junto al director Fernando Trueba y el resto del reparto de 'Belle epoque' en Barajas con el Oscar que gan� la pel�cula en 1994. EFEIniciaste la casa por el tejado.Totalmente. Hermida, luego me dan ‘Caj�n desastre’, que fue un programa infantil inolvidable e irrepetible, y de all� salt� al ‘Un, dos, tres’. Cantaba, bailaba, actuaba… Era feliz.�Sufriste mucho choque generacional con Hermida?Era un gur�, un personaje genial que abre una puerta a una forma de hacer televisi�n muy singular, con much�simo carisma. Marc� un antes y un despu�s con la tele en directo y era un programa de mucha exigencia. Lo que pas� es que �l no estaba pasando su mejor momento personal, su situaci�n familiar era de �rdago y eso se notaba a la hora de relacionarse con nosotros. Hab�a momentos muy tensos, muy duros, no fue del todo agradable, pero me sirvi� de entrenamiento. Empezar as� curte.‘Caj�n desastre’ fue el sustituto de ‘La Bola de Cristal’ y manten�a una virtud de la tele infantil de los 80 que se ha perdido: tratar a los ni�os como seres inteligentes.Fue maravilloso. No hace falta tratar a los ni�os diciendo "el patito y la casita" con vocecita aguda. Yo entr� directamente a jugar, era mi parque de atracciones, era la jefa de la pandilla y hac�a lo que me daba la gana porque a mis compa�eros y mi director les encantaba mi creatividad. Fue el trabajo m�s sencillo y m�s gratificante de mi vida. La gran diferencia con ‘La Bola de Cristal’ es que se rebaj� el tono pol�tico de una villana como la Bruja Aver�a gritando: "�Viva el mal, viva el capital!". �Fue buscado? Haces eso en un programa infantil de la tele actual y a media Espa�a le estalla la cabeza [risas]. No se nos dio un mandato de aflojar, simplemente el programa era distinto. Yo, desde luego, no pensaba en eso porque viv�a mi profesi�n como una gran fantas�a y esas otras facetas no entraban en mi universo. Me descubristeis a Faemino y Cansado, as� que no hay queja por mi parte.[Risas] Tampoco ser�an los c�micos que hoy tendr�a un programa infantil.�Idealizamos aquellos a�os o erais tan modernos y tan felices como se suele vender?Yo era muy feliz, eso seguro. Con las gafas de ver de lejos te das cuenta de que aquella �poca fue hermosa y maravillosa. Una televisi�n con valores y �tica donde no todo val�a. Y eso estaba en l�nea con lo que estaba ocurriendo en toda la sociedad y que se ha perdido. Ahora vale todo y todo huele mal. Tengo el honor y el privilegio de haber triunfado en la mejor �poca de la televisi�n en la mejor �poca de Espa�a. Era un pa�s m�s familiar y m�s unido, una Espa�a familiarmente unida. No te hablo de banderas ni de colores, sino de que �ramos m�s barrio, m�s calle y m�s "hola, �qu� tal?". Ahora estamos robotizados, aislados y vamos por la vida anestesiados.�C�mo fue trabajar con Chicho Ib��ez Serrador en la resurrecci�n del ‘Un, dos, tres’ de 1991?Chicho era el rey soberano de la televisi�n y trabajar con �l era llegar al cielo. Chicho era un rey absoluto y el plat� era su reino. Muchas veces era un chincha rabi�a que te lo hac�a pasar mal, pero luego era un ser humano que estaba cuando lo necesitabas. En plat�, era muy duro y muy controlador, era muy pu�etero muchas veces, pero a la hora de la verdad siempre cuid� de m� y de mi familia. Lo que pasa es que me puso a prueba desde el primer momento porque, esa es la realidad, �l no me quer�a en el programa.�Le impusieron tu presencia?S� y me lo dijo en nuestra primera reuni�n: "Los jefes de TVE han decidido que t� presentes junto a Jordi Estadella, pero yo no te quiero aqu�, nena". Pens� que eso me iba a machacar, pero a m� me pareci� divertid�simo. Me pon�a pruebas para desanimarme y le llam� la atenci�n que no me achantaba; al contrario, me part�a de risa. No s� la de veces que me dijo que no serv�a y yo me re�a porque para m� aquel programa era un sue�o divertid�simo: bailaba, cantaba, hac�a todo. Adem�s, Jordi fue un grand�simo compa�ero que me cuid� y me protegi�. Hab�a d�as en que sal�a llorando, pero como nuestra memoria es muy selectiva, he ido borrando lo feo y mi recuerdo de la experiencia es el de una �poca hermosa y preciosa.Era una televisi�n, se ha ido entendiendo con los a�os, machista, pero has comentado antes que nunca tuviste una mala experiencia.�Sabes lo que pasa? Que cada cual hac�a lo que quer�a y aceptaba lo que aceptaba. Yo nunca tuve una mala proposici�n ni que escapar de una situaci�n inc�moda, pero s� que hay compa�eras que han contado otras experiencias. No te digo que no sean ciertas, s�lo que a m� no me pas�. Nunca me han obligado a ponerme un bikini, me lo he puesto porque me ha dado la gana. Hac�a lo que a m� me gustaba y en el cine, lo mismo. Escenas de desnudos que me parec�an innecesarias, lo negociaba con el director y ya est�. Mi experiencia es que todo eso se pod�a controlar.Llegaste a hacer una c�lebre sesi�n desnuda que fue portada de ‘Intervi�’.Fue una aventura muy hermosa que me ayud� a romper muchas barreras que ten�a con mi cuerpo y con la desnudez. Acept� porque estaba Teresa Viejo en la direcci�n y me sent� respetada. Para m� fue una experiencia maravillosa, el resultado est�tico fue precioso e hice las paces con mi cuerpo. Fue un momento muy importante profesional y personalmente en el que me sent� cero sexualizada o cosificada.En el cine te pasa como en la tele, empiezas directamente por arriba. Tu primera pel�cula es con Almod�var, ‘Tacones Lejanos’ (1991), y la segunda gana el Oscar, ‘Belle �poque’ (1992), de Fernando Trueba.No pod�a creerme que un se�or como Almod�var se hubiera fijado en m� haciendo un programa de ni�os. Pens� que era una broma de mi agencia. El primer d�a iba como cuando vas a ver los juguetes la ma�ana de Reyes Magos y quer�a descubrir por qu� Pedro me hab�a cogido. Fue muy divertido. Me pregunt� si estaba nerviosa y le respond� que lo que estaba era sorprendida de que hubiera elegido sin prueba ni nada a una chica que nunca hab�a hecho cine. Me explic�: "Mira, es muy sencillo, un d�a haciendo zapping, te vi y dije que esa es la cara que quiero para este personaje. Sin m�s". Estabas de moda.S�, as� que all� acab�, estudiando el lenguaje de los sordomudos y ensayando en la casa de Pedro con Miguel Bos�, Marisa Paredes y Victoria Abril. Eso s�, el primer d�a de rodaje tom� conciencia de la envergadura de donde estaba y con qui�n estaba y me empez� a dar un medio vah�do. Almod�var lo not� y dijo: "Cortamos para bocadillo". Ah� aterric� de verdad en aquella aventura y, al poco, me llam� Fernando Trueba otra vez por una cosa m�gica. Su hijo Jon�s me ve�a en la tele y le hab�a dicho: "Pap�, esta chica te viene bien para tus pel�culas".�Fue ‘Belle �poque’ el momento �lgido de tu carrera?Fue una barbaridad. Ya en el rodaje aquello era especial, todo iba bien, no par�bamos de re�r. De ah� a los Goya y a los Oscar y te vuelves con la estatuilla. Ah� yo estaba en el globo total. Pensaba que no iba a parar de trabajar, que iba a hacer todo lo que quisiera hacer tanto en Espa�a como en Hollywood, que el resto de mi vida iba a ser coser y cantar…Y no.No. Era el cuento de la lechera y el jarr�n se me rompi� de inmediato. Soy la �nica que ha sido chica Hermida, chica Chicho y chica Almod�var. Eso es decir mucho. Toqu� la gloria y el Olimpo de la televisi�n y, luego, del cine… y desaparec�. Esa explosi�n que yo esperaba, esa expectativa gloriosa, no se cumpli�. No s� si para el resto de mis compis de pel�cula fue mejor, pero para m� fue una decepci�n tremenda. Dejaron de llamarme de la noche a la ma�ana cuando estaba en todo lo alto. No entend�a nada. �Qu� est� pasando? �Qu� estoy haciendo mal? Ah� fue cuando me hund� y me cuestion� todo, como te contaba al principio.Ahora que ya ha pasado el tiempo, �qu� crees que pas�? �Gestionaste mal la fama? �Fue mala suerte?Yo no hice nada mal, de verdad lo creo. Es m�s, creo que ese planteamiento tan terrenal de lo sucedido es muy limitado,. Hay una lectura mucho m�s sutil que es que una fuerza superior decide que te va a dar lo m�ximo y luego te lo va a quitar para que aprendas a gestionar el oro que eres sin necesidad de que te lo digan los de fuera.�Qu� fuerza superior? �Dios? �El karma? �El destino?Tu bit�cora de vida. Yo creo que todas las almas venimos aqu� a experimentar ser hombre o mujer, congole�o o espa�ol, zapatero, actriz o presidente. Vienes a evolucionar. Con el tiempo he entendido que fue muy necesario perder todo el lujo exterior, que es muy ef�mero y muy peque�ito, para generar mi felicidad por m� misma. Me convert� en el oro y me convert� en el lujo, con lo cual ya no depend�a de nada externo. Fue una lecci�n maravillosa que s�lo pod�a aprender de esa forma.Desde el punto de vista menos espiritual, sigue resultando extra��simo que, tras cinco a�os de �xitos constantes, dejaran de llamarte de golpe.No hay ninguna raz�n especial, las cosas pasan. Yo creo que no existe la mala suerte, hay aprendizaje y un momento donde te ponen a prueba porque en la comodidad nunca evolucionas. Pas� y ya est� y gracias a eso desarroll� mi talento como escritora, guionista, productora y directora. Si hubiera seguido trabajando, me habr�a conformado con ser una versi�n mucho m�s incompleta de m� misma pese a tener m�s �xito, m�s fama o m�s dinero. No me planteo las causas sino que disfruto de las consecuencias.�Echabas de menos la popularidad?No, porque nunca dej� de ser reconocida por la calle. Curiosamente, me olvid� la profesi�n, pero no la gente. Se cree que si no est�s en la tele, est�s muerta, pero a m� me pas� todo lo contrario. Cuando empec� a desvanecerme en el panorama televisivo, es cuando m�s cosas empec� a hacer. Tenemos las orejeras tan apretadas que, para la gente, si no sales en la tele, ya no haces nada. Si alguien no me ha visto en estos a�os ser� porque no ha querido. Ah� me han ayudado mucho las redes. Abr� Instagram, me reconect� con el planeta entero y me abri� un mundo laboral extraordinario que no tiene nada que ver con salir en la tele. Aun as�, hace poco tuve otro punto de inflexi�n.�Qu� pas�?Decid� retirarme de la profesi�n no por vanidad, sino por necesidad existencial. Dej� a mis representantes y mis redes, necesitaba resetearme y silencio. Ocurri� una cosa personal en mi vida muy fuerte que lo cambi� todo. Entra en mi vida una compa�era de piso ya para siempre: mi madre, que tiene una salud maravillosa en su cuerpo f�sico, pero su mente empieza a fallar. Eso implica un esfuerzo gigantesco de entender su proceso degenerativo. Hay d�as de pajaritos y d�as de dragones y cuando ven�an los dragones malos, me arrasaban. Tuve que ponerme en manos de una terapeuta para que me ense�ara a llevar ese proceso sin arrastrarme emocionalmente. Ah� cort� todo porque ten�a que entrenarme para poder convivir con esa se�ora que es mi mam�, pero ya no lo es y tambi�n seguir acompa�ando a mi hija en su carrera. Me di cuenta de que lo importante en esta vida es muy poquito.Pero has vuelto.S�, pero de otra manera mucho m�s selectiva en lo visible y lo invisible, en mi forma de pensar y en mi forma de hablar. Llevo muchos a�os en esto y decid� que s� gestionar mis contratos e iba a hacerlo yo. Desde ese momento, no te puedes imaginar la cantidad de ofertas de trabajo que he recibido. Un mont�n. En este momento de mi vida solamente voy a asumir aquello que me aporte, que me haga brillar y que pueda hacer brillar a los dem�s. Se acab� el miedo de antes a que te dejen de llamar o a que alguien se tome a mal un no. Ahora mando yo. Y tras todo este proceso interno, �cu�ndo miras al exterior qu� ves en la sociedad, en Espa�a y en el mundo? Veo una sociedad que debe hacer el mismo trabajo de reconstrucci�n que he hecho yo. En esta sociedad hay mucha falta de coherencia, mucha gente que se vende y complace, mucha falta de autenticidad… Pero cada vez veo un mayor deseo de conquistar la coherencia. Veo mucho movimiento y la gente se cuestiona lo establecido de antemano. Nos han convencido de que todo lo que nos vend�a el sistema era lo correcto y ahora sabemos que no es as�. Tengo fe en el ser humano y adoro a mi pa�s, adoro esta geograf�a espa�ola maravillosa y a sus gentes. Tenemos un pa�s que es un tesoro. No hablo de banderas ni de colores. Creo en el ser humano y creo que la raza espa�ola es una raza especial y bonita. Es verdad que somos una gente criticona y envidiosa, pero tenemos un car�cter envidiable, sociable y acogedor que se impone.�No te interesa nada la pol�tica? Nunca jam�s. Yo tengo mi propio gobierno, que es el de mi casa y el de mi entorno, y estoy encantada de compartirlo con otros gobiernos vecinos que est�n alineados en los mismos valores: la autenticidad, la verdad y la transparencia. �Dime t� en qu� partido pol�tico encuentras eso? Como adulto consciente y con salud mental, lo m�ximo que puedo hacer es beneficiar a mi entorno y ser honesta porque los estamentos pol�ticos van a hacer y deshacer lo que les d� la gana. Me limito a preocuparme de lo que depende de m�, porque el pastel pol�tico se reparte el planeta entero sin preocuparse por nosotros. El poder est� en posicionarte contigo mismo y con tu entorno.Pero nadie es ajeno a la realidad pol�tica.Yo tengo un criterio, voy a escuchar a todos y, si me parece bien lo tuyo, lo voy a probar, pero si ma�ana veo otra cosa que creo que es m�s favorable, no tengo problema en cambiar. Estamos en constante evoluci�n. Abre la mente, open mind... �Open mind!