Tras una larga carrera en el teatro y la televisión —con papeles destacados en Periodistas, Águila Roja o La Moderna—, Miryam Gallego (Ourense, 1976) regresa al cine con Romería, la nueva película de Carla Simón, que se estrena el 5 de septiembre. Interpreta a una de las tías de la protagonista en una historia que, como confiesa, ha reavivado recuerdos olvidados de su infancia en Galicia.

¿Qué tiene Carla Simón que no tengan los demás directores? Carla trabaja desde un lugar de autenticidad, verdad y juego extraordinarios. Y desde ahí tiende redes para que el actor se sienta seguro y no tenga miedo a equivocarse, porque no te juzga, te acompaña, te da la mano y te abraza. Ha sido un regalo maravilloso irme de romería con ella y con todos mis compañeros.

¿Qué le atrajo del personaje que interpreta en Romería y qué le exigió? Me atrajo Carla y la historia, más que el personaje. Me exigió volver al origen del trabajo de actor, a la artesanía, a la improvisación como base del proceso creativo. Y recuperar una cierta comicidad y vivacidad que latía en mi personaje.

¿Un recuerdo o vivencia personal que haya conectado con la historia de la película? Romería ha desenterrado imágenes ya dormidas de mi niñez y adolescencia. Entonces compartía espacio en la Praza do Correxidor de Ourense con jóvenes heroinómanos arrasados por la droga y el sida.