Ganas de contar
A los 11 años acompañó a su padre a TV3 con su hermano. Mientras lo esperaban, les propusieron hacer un casting sin saber siquiera qué era. Improvisaron una pelea que habían tenido el día anterior, se fueron a casa muertos de vergüenza y, sin imaginarlo, Aina inició una carrera como actriz que la ha llevado al cine, la televisión y el teatro. En Viva , su primer largometraje, estrenado este fin de semana, escribe, dirige y protagoniza la historia de una mujer que, tras superar un cáncer, siente una urgencia radical por vivir. La película explora el miedo a la muerte, la dependencia afectiva y el deseo, temas presentes también en su propia vida. Hija de una familia con cuatro generaciones de médicos, sabe de la fragilidad y la impermanencia. Esta noche, Forbes la homenajeará en el Liceu como una de las 50 mujeres más influyentes de Catalunya.
Se ha puesto al otro lado de la cámara.
Como actriz habitas las historias de otros; dirigir era atreverme a hacerme preguntas propias. El miedo, el amor y la muerte son temas que me conmueven y me preocupan.
¿Qué le ha enseñado ese doble juego de actuar y dirigir?








