Aitana Sánchez-Gijón vive uno de los momentos más especiales de su carrera. Tras recibir el pasado año el Goya de Honor, la actriz ha regresado a la primera línea de fuego con Amarga Navidad, la nueva película de Pedro Almodóvar, que compitió por la Palma de Oro en el Festival de Cannes y que llegará a Movistar Plus+ el próximo 10 de julio. Un nuevo hito para una intérprete imprescindible del cine español, con una trayectoria que abarca casi cuatro décadas y títulos clave junto a cineastas de la talla Fernando Fernán-Gómez, Bigas Luna, Pilar Miró o el propio Almodóvar.La actriz, que ha construido una carrera sólida entre cine, teatro y televisión, también se ha convertido en una de las voces más respetadas a la hora de abordar debates que afectan a la industria, especialmente en lo referente al papel de la mujer y al edadismo dentro del audiovisual.Un parón inesperadoEn una conversación con Europa Press, Sánchez-Gijón reflexionó sobre el discurso contra el edadismo pronunciado por Emma Vilarasau tras recoger un Premio Feroz, y reconoció haber vivido en primera persona esa realidad mucho antes de lo que muchos podrían imaginar."Yo no me frené, me frenaron", lamentó la actriz al recordar cómo, al cumplir 35 años, su carrera sufrió un parón inesperado. "Ves que pasan los meses y al principio piensas que es una racha, pero te das cuenta de que se mantiene en el tiempo. Si te ofrecen personajes, pasan a un segundo lugar, ya son la madre de", explicó. Para Sánchez-Gijón, ese cambio evidenciaba "algo estructural en la forma en que tradicionalmente se ha mirado a las mujeres dentro de las historias".Pese a ello, la intérprete celebra que el panorama esté cambiando. A su juicio, la llegada de nuevas directoras, guionistas y productoras ha sido clave para transformar la industria. "Incorporan miradas distintas, nuevas, y hacen que se normalice la situación", señaló, adelantando que le encantaría colaborar con cineastas como Alauda Ruiz de Azúa, Clara Roquet, Pilar Palomero o Carla Simón.Aunque reconoce aquel bache profesional, Sánchez-Gijón asegura que nunca se planteó abandonar su vocación. "Nunca", afirma con rotundidad. Cuando no ha sido el cine, han sido el teatro o la televisión los espacios desde los que ha seguido desarrollando su trabajo.La actriz se considera además una privilegiada por haber podido vivir siempre de su profesión, algo que —como ella misma subraya— no todos los intérpretes pueden decir. Esa constancia es precisamente una de las razones por las que su Goya de Honor en 2025 fue celebrado como un reconocimiento unánime a toda una carrera.El cambio en la industria y el eco del MeTooEl MeToo españolSánchez-Gijón también se pronunció sobre el llamado MeToo español, defendiendo que no se trata de un fenómeno exclusivo del cine. "Está pasando en todas las profesiones", aseguró, citando ámbitos tan distintos como el deporte o la política. Para la actriz, el cambio real pasa por construir espacios de trabajo más seguros y por reducir el miedo de las mujeres a hablar y poner límites. "Tiene que haber un cambio estructural", sostuvo, convencida de que el fin de la impunidad ya ha comenzado.Después de casi 40 años de carrera, Aitana Sánchez-Gijón sigue demostrando que continúa en plena forma. Y proyectos como Amarga Navidad no hacen más que confirmar que, lejos de mirar al pasado, su trayectoria sigue consolidándola como una de nuestras más grandes intérpretes.