A sus 75 años se ha convertido en una de las actrices revelación del año por su papel en ‘Poquita fe’ y en enero recibirá el Premio Feroz de Honor. Habla de amor, la fama y el anhelo de ir a contracorriente
Tras varios intentos fallidos de que le sirvan un café o un té sin pretensiones, Marta Fernández-Muro (Madrid, 1950) acaba pidiendo un zumo de naranja. Estamos en una cafetería de especialidad, en el madrileño barrio de las Letras donde nació, creció y sigue viviendo, “porque aún queda un poquito de barrio”. A sus 75 años, la actriz que fue rostro emblemático de Almodóvar y Zulueta vive una inesperada segunda juventud profesional gracias al éxito de Poquita fe (Movistar Plus+). La llaman “icono”. Ella se ríe: “Ni duermes mejor ni te sienta mejor la comida ni tienes más dinero en el banco. Yo lo que quiero es que esta repercusión se traduzca en trabajo digno”.
Dijo una vez que las famas y los éxitos pasados llegaron a asustarla. ¿Los teme ahora?
Sí, antes me asustaban. Eso no me vuelve loca, aunque necesito mucho el reconocimiento ajeno para reafirmarme en que estoy haciendo las cosas bien, en que no soy un mamarracho de actriz. Supongo que ahora trabajo más porque soy mayor y no deben quedar tantas actrices de mi edad con energía y salud para seguir trabajando. Estoy más preparada, ya es ahora o nunca.






