La suerte judicial que corra Zapatero no es nada comparable con el da�o que causar� P.S. a este pa�s si sigue al frente. Que se pudran en prisi�n no pagar� el da�o inmenso que han ocasionado. Y la justicia po�tica de que ya nunca puedan pasearse libremente sin exponerse a ser insultados tampoco es ning�n consuelo, en caso de que triunfen sus argucias procesales y se libren de ir a la c�rcel.Aunque sus destrozos en igualdad, memoria hist�rica o plurinacionalismo perduren, una mayor�a de espa�oles ya les ha dado la espalda. No desde luego muchos de quienes les han sostenido durante estos ocho a�os, dispuestos a otros ocho: �Hasta 2030, y m�s�. Los necesarios para acabar de destruir su cerebro o envilecerse definitivamente.Que PS�nchez se ha bunkerizado no ofrece ninguna duda. Cabe preguntarse si tambi�n lo han hecho sus votantes. De los dirigentes nos olvidaremos pronto. Si entran en la c�rcel, porque no los veremos. Y si quedan libres, tambi�n, porque, como digo, no se atrever�n a salir a la calle. Pero no suceder� as� con muchos de los que les han estado votando: los conocemos, son amigos nuestros, parientes, compa�eros de trabajo, buenas personas. En el fondo esa es la �nica tarea importante, volver a unir a quienes PS�nchez separ� mediante un muro, y recuperar la conversaci�n p�blica que hubo en Espa�a, respetuosa con las leyes y democr�tica.Ser�, pues, m�s apremiante y necesaria que nunca una segunda reconciliaci�n nacional. Pero no ser� sencillo.Veamos.De siempre las gentes de izquierdas han cre�do tener una concienciaci�n pol�tica m�s afinada que las de derechas. Mientras, seg�n ellos, la derecha se dedica, sin conciencia, a hacer dinero y explotar a sus obreros y empleados, privatizar hospitales, impedir que estudien los pobres, vejar a las mujeres y destruir el planeta, la izquierda ha cre�do que se ocupa de los problemas reales: repartos equitativos (si no son de joyas), restituir a la mujer la dignidad que le corresponde (exigiendo el s� hasta el final), salvaguardar el planeta sin renunciar al consumo, a ser posible subsidiado, y, sobre todo, mejorar el funcionamiento de lo p�blico y dar ejemplo a los fachas. Lo hacen, a su entender, con sacrificios enormes, porque, pese a ser los desheredados de la Tierra y a no tener casi nada, siempre han estado dispuestos, desde Bakunin y Fourier, a darlo todo. Ese es el origen de su supremac�a moral.Para esa izquierda tratar y hablar de pol�tica hab�a sido hasta ahora lo m�s importante. La izquierda tiene de s� una imagen idealizada. Est� convencida de que su cultura e intelectualismo les viene de serie, sin abrir un libro. Cuando la mayor�a silenciosa, en tiempos de Franco, se declaraba apol�tica, la minor�a de izquierdas, que la despreciaba por discapacitada moral e intelectualmente, trat� de concienciarla sin �xito. Nunca le ha perdonado aquel desd�n.Hemos vuelto a los tiempos de Franco, pero al rev�s.La gente com�n de izquierdas, al menos la que uno trata, ya no quiere o�r hablar de pol�tica. Se incomodan lo indecible. Est�n cansados de que cualquiera, furioso por tanta corrupci�n, les recuerde qu� est� pasando. M�s a�n si es de derechas. No est�n dispuestos a que los reaccionarios aleccionen a los progresistas. �Lecciones de corrupci�n, ninguna�, repiten.Esa izquierda, que tan preocupada ha estado por la salud mental, deprimida ahora y avergonzada, exige que nadie le deprima m�s a�n habl�ndole de lo que est� sucediendo en Espa�a, mientras conf�a en que los casos de corrupci�n de los suyos no puedan sustanciarse judicialmente y, tan contrarios como son de la equidistancia, no desean otra cosa que alg�n caso nuevo de corrupci�n en la derecha. Es pueril. Admiten que los suyos han delinquido, por supuesto, pero no desean que se persigan y castiguen sus delitos, sino que no lleguen a probarse, de modo que al mismo tiempo que afirman que colaborar�n con la justicia, la obstaculizan cuanto pueden. Como PS�nchez con Zapatero: s�lo quiere ganar tiempo.Han enmudecido ante la vida disoluta de �balos y Koldo, las charranadas mafiosas de la fontanera y de Cerd�n o la obscena joyer�a del ex presidente, desde luego, pero encuentran irritante que alguien que no sea de izquierdas se lo recuerde. Cambian de conversaci�n en cuanto pueden, o informan de ello de mala gana, si no les queda otro remedio.No obstante, y pese a condenar esas conductas, han tomado secretamente una decisi�n: seguir�n apoy�ndolos. Si en el pasado han secundado a quien ha pactado con terroristas o amnistiado a delincuentes independentistas, hoy anhelan que PS�nchez d� a conocer su arma secreta, ese cohete V2 que impida de una vez por todas y a ser posible para siempre, que la derecha democr�tica acceda al poder: plebiscito plurinacional, censos ama�ados, enfrentamientos civiles...Bien est� que el presidente del Gobierno y quienes formaron o forman parte de su camarilla acaben ante los tribunales. Y que se tiren unos a�os en la c�rcel, si son culpables. Pero lo importante ser� la reconstrucci�n moral de este pa�s que habr� de acometer una ciudadan�a partida en dos.La duda hoy est� en saber si la izquierda m�s reaccionaria de la Historia aceptar� su derrota, si llega a producirse, o si, como en 1934, la encontrar�n intolerable, una humillaci�n insufrible.Ese momento crucial en que pueden hallar preferible, como P.S., destruir Espa�a a compartirla con quien no se le parece o no se le someta.