Zapatero entró en el juzgado este miércoles con los ojos de un país puestos en él. No es poca presión para alguien que hasta hace un mes era presentado como paloma blanca entre expresidentes. Hizo lo que se espera de un investigado, defenderse en los tiempos que su abogado considera más favorables y oportunos. O, según dijo, facilitar la búsqueda de dinero fuera de España que asegura rotundamente no tener. Dentro de España tenía 1,3 millones en joyas en una caja fuerte. Sabedor de que no es suficiente información para una opinión pública que escucha todos los días “la UCO revela que” sin que haya contrarréplica, el expresidente publicó un comunicado tras salir de la Audiencia Nacional en el que pedía tiempo y confianza. Son, seguramente, los bienes más valiosos para el ser humano.
La vida no es más, ni menos, que tiempo. Por eso no es común regalarlo alegremente, sobre todo cuando la capacidad de atención y la energía se van agotando. Hay quienes, como el actual presidente de Gobierno, están dispuestos a invertir esos dos activos en Zapatero, como demostró Sánchez con unas frases de apoyo al expresidente cuando acabó su declaración. En su partido, aún en shock, necesitan explicaciones contundentes y rápidas, que no llegan, si no quieren que se dé ya por totalmente ciertos los indicios que aparecen en el sumario.











