El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero llegó este miércoles a la Audiencia Nacional con la intención de demostrar su inocencia, pero no logró convencer al juez instructor José Luis Calama. Las explicaciones del exdirigente socialista no consiguieron "desvirtuar los indicios" que le sitúan en el "vértice" de una organización dedicada al tráfico de influencias, en palabras del magistrado de la Audiencia Nacional. A lo largo de tres horas, Zapatero defendió la legalidad de los cobros de empresas señaladas por el juez y negó su influencia en el rescate de Plus Ultra, pero se dejó en el tintero las explicaciones sobre el origen de las joyas que guardaba en su despacho, valoradas en 1,3 millones de euros según la tasación oficial. Según avanzó en su declaración, de acuerdo con fuentes presentes en la misma, su intención es comparecer de nuevo de forma voluntaria en las próximas semanas para explicar cómo obtuvo el ajuar de su caja fuerte. Por el momento, Zapatero ha tratado de confrontar las conversaciones, los movimientos bancarios y el resto de indicios que llevaron a su imputación. Actualmente, se le investiga por delitos de tráfico de influencias, blanqueo de capitales, fraude y contrabando. Es posible que próximamente el juez le impute también delitos de falsedad documental y organización criminal, en tanto que considera que fue el cabecilla de una trama organizada cuya principal operación fue favorecer el rescate de 53 millones de euros concedido por el Gobierno a la aerolínea Plus Ultra. Los mensajes que cuestionan la versión de ZapateroEste fue uno de los asuntos que quiso rebatir el exjefe del Ejecutivo. Aseguró que el primer contacto directo que ha tenido nunca con un directivo de Plus Ultra fue una reunión con el presidente de la aerolínea, Julio Martínez Solá, en 2024 —es decir, tres años después del rescate—. Según fuentes jurídicas, Zapatero afirmó igualmente que nunca contactó con ningún funcionario o autoridad pública para influir en la concesión del préstamo que el Consejo de Ministros autorizó en marzo de 2021. El informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que motivó la imputación de Zapatero contiene varios mensajes que ponen en cuestión la declaración del expresidente. Entre ellos, uno que envió en abril de 2020 el principal accionista de la compañía, Rodolfo Reyes. En él, el empresario venezolano afirmó que Zapatero había mantenido una conversación de 11 minutos con Martínez Solá, a quien el expresidente afirma haber conocido en 2024. Además de este, existen otros tantos whatsapps comprometedores localizados en el teléfono de Reyes, incautado por el departamento Homeland Security Investigations (HSI) de los Estados Unidos en 2021 y remitido a España en marzo de esta año. Las conversaciones en poder de la Audiencia Nacional no incluyen al propio Zapatero, pero reflejan como la aerolínea trató de "llegarle a ZP" a través de su amigo y socio Julio Martínez Martínez, con intención de asegurar el rescate aunque hiciera falta "pagar un poquitín". "Nuestro pana Zapatero detrás", afirmó en una ocasión Rodolfo Reyes, haciendo ver que el préstamo estaba asegurado. Las mordidas y la relación con Julio MartínezAdemás de estas conversaciones, los pagos a José Luis Rodríguez Zapatero se presentan en la causa como un indicio más de su posición al frente de una trama de tráfico de influencias. Una trama en la que los "principales beneficiarios" fueron él y sus hijas, que facturaron cientos de miles de euros a través de su agencia de marketing, Whathefav SL. El exdirigente socialista aprovechó este miércoles para tratar de rebatir esta última apreciación del instructor Calama. Dijo que las cantidades que cobraron él y la empresa de sus hijas de las empresas presuntamente implicadas en la trama se correspondían con trabajos reales. En su caso eran labores de consultoría y asesoría, mientras que sus hijas cobraban por trabajos de marketing y maquetación. Por otro lado, Zapatero negó poseer ninguna sociedad, ni en España ni en el extranjero, y se desvinculó de la empresa off shore que según la UDEF se creó en Dubai para canalizar mordidas bajo las instrucciones del expresidente del Gobierno. La cuestión de las contraprestaciones es probablemente la más afianzada en la investigación, de modo que hasta el propio Rodríguez Zapatero reconoce los pagos que se le imputan. El único desencuentro entre Zapatero y Calama es que el expresidente asegura que recibió el dinero a cambio de un trabajo real. El juez al contrario, habla de mordidas millonarias. Entre ellas están los pagos que realizó una de las compañías de Julio Martínez Martínez, Análisis Relevante: 490.780 euros a Zapatero y 239.755 euros a Whathefav SL. La agencia de marketing de las hijas de Zapatero cobró otros 561.440 euros de Inteligencia Prospectiva SL, propiedad de los hermanos Domingo y Guillermo Amaro Chacón. La UDEF sitúa a esta compañía "con escasos ingresos y un volumen muy elevado de gastos" como una pieza más de la trama que servía para que las mordidas acabaran en manos de Zapatero y su entorno. Durante su declaración ante el juez, el expresidente afirmó que ha tenido una buena relación con Julio Martínez Martínez y con los hermanos Amaro Chacón, con quienes había colaborado en asuntos como asesorías, charlas o conferencias. En total, la UDEF ha hallado pagos de más de dos millones de euros por parte de las compañías supuestamente implicadas en la trama.Este miércoles, el expresidente defendió en todo momento la legalidad de su actuación y tampoco aclaró el asunto de las facturas falsas que elaboraba su secretaria, Gertrudis Alcázar, por indicación suya y con intención de "articular la apariencia documental" de las presuntas mordidas. De acuerdo con el juez instructor, desde la oficina de Zapatero se llevó a cabo "una operativa de facturación desvinculada de la realidad económica, únicamente dirigida a generar un soporte documental". La cuestión de las joyasLa cuestión de las joyas se quedó sin respuesta en la comparecencia de Zapatero, que solicitó más tiempo para preparar su defensa frente a un hecho por el que se le imputan delitos de contrabando y fraude fiscal. La UDEF registro el despacho del expresidente en la calle Ferraz el 19 de mayo y encontró allí el ajuar, que según ha constatado una joyería estaría valorado en más de 1,3 millones de euros. El resultado de la tasación llevó al juez a abrir una pieza separada el pasado viernes e investigar en ella el origen "en estos momentos no justificado" de las alhajas. Zapatero solicitó que este asunto se tratara en una declaración posterior a la que estaba fijada esta semana, pero el juez se negó. De modo que la defensa del expresidente ha seguido una estrategia sencilla: indicar a Zapatero que se negara a declarar a las preguntas sobre el ajuar y solicitar más adelante una declaración voluntaria. Será dentro de unas semanas, tal y como ha expresado el exdirigente en su declaración, según fuentes presentes en la misma.