José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno (2004-2011), ha negado este miércoles en la Audiencia Nacional cualquier intervención o influencia en el rescate público de 53 millones de euros que la aerolínea Plus Ultra obtuvo en la pandemia de coronavirus, aprobado por el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez en 2021. Según han confirmado fuentes jurídicas presentes en el interrogatorio, así ha respondido a preguntas del magistrado José Luis Calama, que dirige la investigación que ha llevado a un exjefe del Ejecutivo a sentarse por primera vez como imputado ante un juez. La Fiscalía Anticorrupción ha pedido al instructor que le retire el pasaporte y le obligue a comparecer cada 15 días en sede judicial, pero el magistrado ha denegado la imposición de medidas cautelares porque “su visibilidad pública y manifiesto arraigo en el territorio” excluyen “razonablemente la existencia de un riesgo de fuga”. El que fuera líder del PSOE ha emitido un comunicado después de declarar durante casi tres horas para reiterar su inocencia: “Se me acusa de muy graves delitos que no he cometido. Siempre me conduje con decencia y con honradez. Y ahora tengo por delante la tarea de demostrarlo”. La declaración ha comenzado pasadas las 9.10. El primero en preguntar ha sido el juez Calama, que se ha alargado durante casi dos horas, realizando todo tipo de preguntas sobre detalles de la investigación. Zapatero ha explicado que conocía desde 2011 al empresario Julio Martínez Martínez —uno de los principales imputados y administrador de la sociedad Análisis Relevante, epicentro de la causa—; y que la relación de confianza que trabaron a lo largo de los años propició que a partir de 2020 comenzara a realizar los trabajos de “consultoría global” con esa empresa a través de “un contrato verbal”. A final de cada año, el expresidente cobraba una cantidad por sus servicios, según ha subrayado ante el magistrado. Pero la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional y la Fiscalía sospechan que esta empresa era, en realidad, un instrumento pantalla para cobrar favores derivados de sus influencias —por ello, el juez le ha bloqueado los 490.780 euros que percibió durante cinco años de la consultora—. Una tesis que niega Zapatero, que ha defendido que los trabajos no fueron ficticios, y que su labor a lo largo de los años en La Moncloa, así como su visión y sus conocimientos como expresidente, le permitieron asesorar a muchas empresas que requerían su experiencia. El exlíder del PSOE también ha insistido en que “jamás” ha tenido una sociedad: ni dentro ni fuera de España. El juez, según fuentes presentes en la sala, ha sido especialmente incisivo en este punto que vertebra el delito de tráfico de influencias, puesto que los investigadores creen que se creó una sociedad en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), supuestamente, por orden de Zapatero, después de una comida que él celebró con el empresario Julio Martínez Martínez. La creación de esta offshore tenía como finalidad, según sostienen los informes policiales, el cobro de comisión de un 1% del rescate que el Gobierno otorgó a Plus Ultra en 2021. El expresidente se ha desmarcado totalmente de este extremo. Ha asegurado que nunca conoció nada sobre ese contrato del 1% que la Policía halló en el registro de la empresa de Martínez Martínez; que no recordaba si esa comida con el empresario se produjo (en el sumario consta un email de la secretaria de Zapatero gestionando una reserva en un restaurante); y que, en cualquier caso, nada tuvo que ver con una sociedad en Dubái, de la que nunca ha oído hablar. Sobre la acusación de que intercedió en favor del rescate, Zapatero ha aseverado que no existieron contactos con ninguna autoridad o funcionario público. Y sobre el dinero que la empresa de sus hijas facturó a Análisis Relevante, el expresidente ha defendido que la mercantil What The Fav se dedicaba a trabajos de maquetación de los informes que luego se enviaban a los clientes y que todo fue perfectamente legal. El magistrado le ha preguntado igualmente por la empresa Inteligencia Prospectiva, que dirigen los hermanos venezolanos Amaro Chacón y que la UDEF sospecha que se usaba para blanquear fondos desde Venezuela hacia el entorno del expresidente. Una tesis que ha negado el socialista. Según fuentes jurídicas, Zapatero ha reconocido la relación con los hermanos y ha relatado que, en un momento determinado, decidieron que podían empezar a trabajar juntos y a realizar labores de consultoría, pero siempre en el marco de la legalidad. En relación a la supuesta comida que se produjo con el entonces ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, y que la Policía enmarca en un intento de Zapatero por lograr que Plus Ultra sanara su deuda con la Seguridad Social antes del rescate, el expresidente ha señalado que no fue una comida, sino un desayuno, y que fue porque querían conocerse, no para tratar ningún tema relacionado con la aerolínea. Además, según estas fuentes, el imputado se ha desmarcado de cualquier conversación de terceros relativa a la compra de oro o petróleo. Él se ha definido en todo momento como consultor y ha asegurado que todo su trabajo fue de consultoría.Más tiempo para las joyas Sentado ante José Luis Calama en la Audiencia Nacional, el expresidente ha comenzado su declaración con unas breves palabras espontáneas, señalando que entendía su comparecencia en sede judicial porque todos “somos iguales ante la ley”, según indican fuentes jurídicas. Estas valoran que el interrogatorio se ha desarrollado sin ninguna tensión y que, mientras Zapatero ha sido “elegante” en sus respuestas, el magistrado ha estado “tranquilo” y ha sido “muy minucioso” en las preguntas. El letrado Víctor Moreno Catena había solicitado retrasar una parte de la declaración, la relativa a las joyas que fueron encontradas en su despacho de la calle de Ferraz (Madrid), para poder ganar tiempo y poder explicar con detalle el origen y la procedencia de las mismas. El magistrado, sin embargo, no lo permitió al considerar que no eran “hechos nuevos”; por ello, tal y como avanzó EL PAÍS, el expresidente ha decidido no contestar a estas preguntas y se ha emplazado a una nueva declaración “en una semana o diez días”, cuando pueda recabar toda la documentación de las piezas valiosas. Lo que sí ha entregado el expresidente ha sido un documento en el que autoriza de forma expresa al juez a dirigirse a cualquier autoridad administrativa, financiera, bancaria “u organismos de toda naturaleza, fuera de España, en cualquier territorio o jurisdicción” para recabar la documentación o información necesaria para la causa.Tras un receso de 11.00 a 11.30, la cita se ha retomado con las preguntas de la defensa de Zapatero. El expresidente ha rehusado contestar a Elena Lorente, fiscal Anticorrupción; a las acusaciones populares, lideradas por el PP; y a otras defensas. Con pasaporteEn la vistilla sobre las medidas cautelares, la representante del ministerio fiscal ha solicitado la retirada de pasaporte, las comparecencias quincenales y prohibición de salir de España por riesgo de fuga, como también ha sostenido el PP. El letrado de la formación conservadora, Alberto Durán, también ha verbalizado la petición de Vox, las asociaciones Hazte Oír y Liberum y el partido político Iustitia Europa de decretar prisión provisional para el exdirigente del PSOE.El juez, sin embargo, ha desoído todas las peticiones y ha rubricado una resolución donde explica que la adopción de una medida cautelar “exige siempre un juicio especialmente riguroso porque supone una restricción anticipada de derechos fundamentales”. En este caso, defiende que la existencia de indicios “no habilita por sí sola la adopción de medidas restrictivas”, sino que es “imprescindible que concurra además un riesgo procesal concreto, no hipotético, ni meramente posible”. El juez cree que, aunque la declaración de Zapatero “no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad”, él es una persona “de pública notoriedad, circunstancia que dificulta de manera evidente que pueda situarse en una posición de ilocalización o sustraerse discretamente al procedimiento”. Según Calama, tampoco se aprecia riesgo de ocultación o destrucción de fuentes de pruebas, puesto que los elementos más relevantes “ya han sido intervenidos”. Además, el magistrado añade que la investigación está en estado “embrionario” y todo lo expuesto puede “evolucionar en el sentido de consolidar” los indicios actuales o “bien disiparlos”. Con la comparecencia terminada, no será necesario que el expresidente regrese este jueves, día que también había habilitado el instructor por si la cita se extendía. Máxima expectaciónEsta era la primera vez que un expresidente del Gobierno declaraba como imputado en la Audiencia Nacional, por lo que la expectación era máxima y en la puerta desde primera hora de la mañana se agolpaban más de un centenar de periodistas, cámaras y un despliegue policial muy lejos del habitual para cualquier otro interrogatorio. Zapatero ha llegado junto a su abogado a las 8.49, pocos minutos antes de que comenzara la declaración prevista a las 09.00. Lo ha hecho en coche, al que el presidente del órgano, el magistrado Juan Manuel Fernández, ha permitido acceder atravesando la barrera de las autoridades. En las ventanas del edificio se asomaban incluso funcionarios para poder ver la entrada del expresidente, quien ha saludado levemente a la prensa y ha subido una pequeña escalera hasta pasar el control de seguridad. En el interior, en el sexto piso, el juez Calama ha pedido a todos los abogados que dejaran el teléfono móvil fuera de la sala para evitar cualquier filtración. El instructor atribuía a Zapatero en un primer momento un delito de tráfico de influencias y otro de blanqueo de capitales, que se enmarcaban en varias operaciones, como la presunta interferencia del expresidente en el rescate de 53 millones de euros que el Gobierno entregó a la aerolínea Plus Ultra. Pero, tras el registro de su despacho el pasado 19 de mayo y una valoración profesional de las joyas que fueron encontradas en la caja fuerte (tasadas en 1,3 millones de euros), el magistrado añadió dos delitos más a la causa: uno contra la Hacienda Pública y otro de contrabando.Zapatero ha dejado la Audiencia Nacional a las 12.59. Ha abandonado el tribunal por una puerta distinta a la que usó para acceder. Su equipo de seguridad pidió entrar al edificio por la puerta de magistrados; y ha salido por la utilizada por el público general. Se ha dirigido directo al coche, que se ha marchado en apenas unos segundos.