La historia viva del socialismo español se enfrenta esta semana a su examen más difícil. A lo largo del jueves y el viernes, José Luis Rodríguez Zapatero declara en la Audiencia Nacional. No lo hace solo el primer expresidente del Gobierno imputado de la democracia, sino una figura reverencial en el PSOE. Un político celestial, perdonado por su gestión de la crisis económica gracias a su herencia de derechos sociales, que ha sido un puntal para Pedro Sánchez. Un entusiasta del Gobierno progresista que se ha volcado estos años en ayudar al presidente públicamente y en tareas discretas como la interlocución con Junts o la mediación para alumbrar una unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE. Esta implicación hace que el trago de esta semana sea insoportable. Fundamentalmente para los socialistas, pero también para todos sus socios. Zapatero lo sabe y personas que han estado en contacto con él o cercanas a su círculo confirman que está "muy jodido" por el daño que este asunto hace al socialismo. "Está afectado y rabioso porque le duele la familia y el partido", aseguran distintas fuentes. Por supuesto, por sus propias hijas, cuya empresa fue registrada y aparece señalada en la causa, pero también por el impacto para el Gobierno de Sánchez. El jefe del Ejecutivo lo ha respaldado sin matices, incluso después del auto de imputación que llevó al resto de formaciones progresistas a apuntar que el asunto "no pintaba bien". Según Sánchez, "personas que saben mucho más de derecho" que él consideran que "no hay motivo suficiente" para retirarle su apoyo. Otras fuentes de la dirección del PSOE mandan un mensaje similar al admitir que la conducta de Zapatero puede tener reproche moral, pero con la información que tienen ahora mismo sobre el hipotético papel del expresidente en el rescate de Plus Ultra afirman que "no hay nada ilegal". Esta posición sigue inamovible, pendiente del testimonio del expresidente ante el juez José Luis Calama. El PSOE se aferra a que Zapatero podrá aclararlo todo y la "confianza en su inocencia" permanece por ahora intacta. Fuentes de su órbita aseguran que está "determinado" en su defensa y "va a poder responder". Creen que no se le puede acusar de tráfico de influencias sin identificar al menos al funcionario a quien se trató de persuadir ni de blanqueo porque la sociedad offshore en Dubái, que según el sumario él ordenó crear para cobrar la comisión de la aerolínea venezolana, "no existe". Pero la confirmación de que las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho de expresidente valen 1,3 millones de euros ha desatado más nervios en el PSOE. El Gobierno ha rehuido un pronunciamiento y la confianza inicial en Zapatero ha empezado a resquebrajarse entre los cargos socialistas. Quienes quisieron ver al principio una operación en su contra comienzan a reconocer que "tiene un problema". "Es feo", señalan cuadros del partido y del Ejecutivo, que ven que la investigación se ha "complicado". "Estamos en estado de shock", destacan, "teniendo en cuenta el valor, esos regalos hay que declararlos". El juez le acaba de abrir una nueva causa por delito fiscal y contrabando por sus millonarias alhajas. En la organización circula el relato de que se trata de obsequios que él pudo recibir durante su presidencia, sin relación con el préstamo de 53 millones a Plus Ultra, pero corresponde al exlíder socialista disipar las dudas. "El daño que nos está haciendo esto, unido a lo de Leire, es terrible", asumen en el partido. Una circunstancia apuntada ya en los últimos sondeos, donde la distancia con el PP se ha ampliado. Las férreas convicciones éticas de Zapatero se van difuminando: "Sacábamos a un santo en procesión y se nos ha caído", relatan fuentes socialistas. Más allá de los intentos de armar una teoría de la conspiración, el PSOE es muy consciente de su "problema reputacional" y esa inquietud consume también a los socios. Los más explícitos han sido PNV y Junts, que piden directamente elecciones. Pero para los partidos de izquierdas el valor de las joyas ha sido un salto cualitativo. Ya comprobaron el alcance de la investigación con el auto judicial y han ido de sobresalto en sobresalto con el levantamiento del secreto de sumario del caso Leire Díez. Para todos el mundo progresista Zapatero es un icono y esto, al principio de esta nueva crisis, ha dificultado las críticas. Ya no. Bildu, poco dado a hacer reproches al PSOE, ha dado el paso de señalar las maniobras de la fontanera socialista como algo "grave" y de mostrar la "sorpresa" por la información sobre el expresidente. Para Podemos resulta "indefendible" que pueda tener esas joyas. Su testifical es una prueba de fuego para el Gobierno por la acumulación de casos y por el hartazgo de las formaciones que forman su inestable mayoría. El curso que se estrenará en septiembre será muy distinto al que habían proyectado. En Sumar reconocen abiertamente el vuelco: "Zapatero lo manda todo a la mierda y le genera una avería al PSOE". La legislatura cambia, prosiguen, y los apoyos "son más débiles y más imprevisibles". La Moncloa se empeña en que nada de lo que sucede ahora es más grave que el golpe de la corrupción de Santos Cerdán. La pretensión es defender a Zapatero y confiar en que pueda desmontar las acusaciones contra él. Pero, si no es así, "que se investigue todo lo que se tenga que investigar" porque un expresidente "no forma parte del Gobierno", recalcan las fuentes consultadas. Así van preparando el terreno para soltar lastre, pese a la dificultad de disociar estos años a Zapatero de Sánchez. Con un poco de suerte, piensan, el Mundial y el verano diluirán la atención. También sobre el caso Leire Díez. La historia viva del socialismo español se enfrenta esta semana a su examen más difícil. A lo largo del jueves y el viernes, José Luis Rodríguez Zapatero declara en la Audiencia Nacional. No lo hace solo el primer expresidente del Gobierno imputado de la democracia, sino una figura reverencial en el PSOE. Un político celestial, perdonado por su gestión de la crisis económica gracias a su herencia de derechos sociales, que ha sido un puntal para Pedro Sánchez.
Zapatero llega "muy jodido" a la semana clave de su declaración tras hundir al PSOE en los sondeos
El expresidente, erigido en referente del partido desde 2023, está convencido de que podrá responder a todas las acusaciones del juez Calama. En el PSOE cunden las dudas y los socios exigen explicaciones para recalibrar su relación con el Gobierno















