Este miércoles se celebró en el Congreso una nueva sesión de control al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero el nombre propio de la jornada no estaba físicamente dentro de la Cámara Baja. Mientras se desarrollaban los habituales cara a cara parlamentarios, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero declaraba ante la Audiencia Nacional en el marco de la investigación judicial a la que se enfrenta por varios presuntos delitos. PublicidadComo era de esperar, a primera hora ya salió el asunto. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le afeó a Sánchez su apoyo a Zapatero. Y obviamente puso encima de la mesa también a Leire Díez y decretó nuevamente la necesidad de una convocatoria electoral. Ni el presidente del Gobierno ni el resto de ministros entraron al trapo y evitaron mencionar de manera expresa estos casos. De hecho Sánchez contratacó con un anuncio para dar muestras de la mayor normalidad posible. El próximo 29 de junio el Consejo de Ministros aprobará un nuevo Real Decreto-ley con el escudo de medidas para paliar el shock de la guerra de Oriente Medio. Muchas de las medidas aprobadas hace unos meses decaen el día 30. Fuera del hemiciclo el foco principal sí estuvo en Zapatero. A cualquier político que pasaba por los pasillos se le preguntó su valoración. Los socios del PSOE fueron exigentes. La portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Martínez Barbero, señalaba que se necesitaba "algo más" que una declaración en la que uno se declare inocente y se pida confianza. "La ciudadanía necesita mucha más información. Con lo de hoy a nosotras no nos llega", señaló en una intervención en el programa Mañaneros 360 de TVE."Hay cosas que requieren una explicación muy seria", dijo por su parte el portavoz de IU Enrique Santiago especialmente sobre el origen de las joyas. Palabras parecidas usó el diputado de Compromís Alberto Ibáñez, que dijo que el expresidente tiene que dar mucha más explicaciones sobre su lobbismo o los regalos que le hicieron cuando estuvo en Moncloa. Mientras tanto, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no hizo alusiones directas a Zapatero pero sí apuntó que el Gobierno debe aprobar la ley presentada por Sumar para la regulación de la actividad de los expresidentes del Gobierno. Otro aliado fuerte del Gobierno como Gabriel Rufián, de ERC, puso el foco principalmente también en el origen de las joyas incautadas de la caja fuerte de Zapatero. "Sería importante saber cuándo. Sobre todo por el tema del valor, la tasación, y a cambio de qué", apuntó. Posteriormente, tras conocerse el comunicado del expresidente dijo que "ojalá tenga razón" y sea inocente. "Lo moral quizá es lo más importante. Se puede ganar la batalla legal, pero la moral ya veremos", se mostraba escéptico también el dirigente republicano. PublicidadLas declaraciones de Rufián se produjeron un día después de que el líder del partido catalán, Oriol Junqueras, señalara que su partido "se debe a los catalanes" y que en ese contexto apuestan "por cerrar carpetas fundamentales para Catalunya", en alusión a negociaciones con el Gobierno pendientes de materializar como la condonación parcial de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica o el nuevo modelo de financiación. "Yo lo que le pido al Gobierno, que más allá de decir que los otros son peores, que eso ya lo sabemos, que llenemos de contenido lo queda de legislatura", dijo también Rufián este miércoles. Otras fuerzas como Podemos fueron también duras dentro del hemiciclo. La líder de la fuerza morada, Ione Belarra, cargó directamente contra Sánchez. "Ha traicionado a la gente que le votó y a los que apoyamos la moción de censura contra Rajoy", le dijo al presidente, con quien compartió Consejo de Ministros la pasada legislatura. Podemos es uno de los aliados parlamentarios habituales que más distancia ha tomado con los socialistas durante los últimos meses. En todo este contexto llamaron la atención particularmente las palabras de la portavoz del PNV en el Congreso Maribel Vaquero. En su cara a cara con Sánchez el partido vasco, que llevaba varias semanas pidiendo elecciones generales, moduló algo su discurso. Porque Vaquero vinculó esa convocatoria a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Un gesto que fuentes socialistas consideraron como "un balón de oxígeno". "Ya veremos, vamos a esperar ese momento y todo llegará", señaló sobre esta petición del PNV la portavoz de EH Bildu Mertxe Aizpurúa. PublicidadEn cambio, como también era de esperar por lo transmitido hasta la fecha, el PSOE cerró de nuevo filas con Zapatero. Los socialistas mantienen su confianza en el expresidente y en su inocencia y dan respaldo al comunicado que envió a los medios. Fuentes de Moncloa avalan "absolutamente" también la posición mostrada por Ferraz. El viernes se espera que Sánchez se pronuncie en primera persona desde Bruselas, donde comparece en rueda de prensa tras participar en el Consejo Europeo. El PP exige al PSOE que se quite el carné a Zapatero Por su parte, tras el comunicado emitido por Zapatero y su declaración, el PP siguió sin dar tregua a los socialistas. "La situación procesal de Zapatero no ha cambiado. Entró esta mañana como imputado por organización criminal, tráfico de influencias, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales, contrabando y fraude fiscal. Y salió tres horas después con las mismas acusaciones. Las mismas. Ya ha comparecido ante el juez. Ahora que lo haga ante los medios de comunicación", destacaron fuentes de Génova. El partido que lidera Feijóo exige también que el PSOE retire el carné de militante a Zapatero y le abra un expediente informativo "al referente moral de la izquierda por los delitos muy graves por los que sigue imputado por la Justicia". Los socialistas insisten en "no aceptar lecciones" de un PP "manchado por la corrupción". Pese al movimiento de Junts de este martes, impedido finalmente por la Mesa del Congreso, confían en seguir sacando iniciativas parlamentarias. "Somos optimistas naturalezas", afirman pese a la evidente pérdida de la mayoría en la Cámara Baja. Los planes siguen siendo aguantar hasta 2027 para terminar la ejecución de los fondos europeos y "completar la agenda política del reencuentro" para Catalunya. Una idea que precisamente transmitió este miércoles Sánchez en una de sus intervenciones. Un guiño evidente al partido de Carles Puigdemont que sigue siendo clave en la aritmética parlamentaria.