Acabada la minitregua papal, un balón de oxígeno para el Gobierno, vuelve el viacrucis de una semana absolutamente maldita para Pedro Sánchez. El lunes, Begoña Gómez tiene una audiencia preliminar ante el juez Juan Carlos Peinado que puede llevarla directamente al juicio oral. El martes, la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, será asaeteada en el Senado por sus reuniones con Leire Díez. El miércoles y jueves, España vivirá un hecho histórico: por primera vez un expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, declarará como imputado ante un juez. La sentencia del caso Ábalos está también al caer y todo apunta a que será esta semana. El viernes, como colofón, Pedro Sánchez dará una rueda de prensa en Bruselas en un clima político cada vez más irrespirable, y la semana siguiente comparecerá ante el Congreso para hablar de los escándalos del PSOE y terminará el 27 con un Comité Federal del partido que no se reúne desde hace un año. Un final de junio criminal. En el Gobierno acusan el desgaste, y admiten que es el peor momento de la legislatura. La tasación de las joyas de Zapatero, que llegan a 1,3 millones de euros, ha sido un golpe muy duro para el Ejecutivo y el mundo progresista. “Es muy difícil de explicar. Ningún ministro se maneja en esas cantidades, y mucho menos ningún votante del PSOE”, resume un miembro del Ejecutivo. Pedro Sánchez, sin embargo, ha dado instrucciones claras: el apoyo a Zapatero se mantiene a la espera de sus explicaciones del miércoles. El Gobierno además está poniendo en duda, al menos en privado, la sostenibilidad de todo el caso, porque creen que la imputación de Zapatero en buena parte se basa en una prueba que está en cuestión, porque se obtuvo mediante una clonación de un móvil en una frontera de EE UU sin autorización judicial, algo que en España sería inválido. El abogado de Zapatero está intentando desactivar esa prueba y el Gobierno cree que mientras eso esté en el aire no tiene sentido hablar oficialmente ni de las joyas ni de nada hasta que el expresidente no se explique. 01:36Videoanálisis: las 48 horas críticas de Zapatero ante el juezEso sí, diversos ministros consultados, desolados ante la tasación de las joyas, muy superior a la esperada y casi 30 veces más que el máximo que dijo el propio Zapatero en boca de Luis Arroyo —habló de 30.000 a 50.000—, confían ahora en privado en que el expresidente intente dar la batalla mediática y ofrezca entrevistas en cuanto termine su declaración ante el juez. “Ahora mismo lo tenemos totalmente perdido porque su abogado le recomendó no hablar antes de la declaración. Partimos con enorme desventaja. Pero él debería hablar en público porque hay muchísima gente que quiere escucharle y le gustaría creerle, pero tiene que explicarse”, resume un ministro.Y sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, que nadie niega, el Gobierno está convencido de que puede acabar la legislatura. ¿Cómo es posible? Pues porque, a pesar de todo, varios factores juegan a su favor. La situación económica sigue siendo la mejor dentro de los grandes de la UE, con un crecimiento muy superior al de los países del entorno y cifras récord de empleo. El Ejecutivo tiene dinero para hacer política y aún está terminando de ejecutar los fondos europeos. De hecho, Sánchez incluso quiere intentar aprobar Presupuestos, aunque parece casi imposible. Y por último, y tal vez más importante, los socios aguantan. A duras penas, con una distancia cada vez más evidente, pero aguantan.Distintas fuentes consultadas en los socios del PSOE más importantes, con sus diferencias, dejan claro que la presencia de Vox, que es clave en todas las jugadas de gobierno alternativo del PP, como se está viendo en las cuatro autonomías que han tenido elecciones, aleja cualquier posibilidad de tumbar al Ejecutivo. “Lo de Zapatero es muy duro para el PSOE y para toda la izquierda; era un referente moral, pero no se puede tumbar a un Gobierno por alguien que no es del Gobierno. La línea roja sigue en la financiación ilegal”, señalan desde ERC.El PNV, también socio clave y cada vez más distanciado, tanto que está pidiendo abiertamente un adelanto electoral, aguanta pese a todo. La semana pasada, desde Montenegro, Sánchez les lanzó un guiño pactado con la dirección de Aitor Esteban, que en ese momento pasó más inadvertido. Sánchez dijo: “Lo que sí les puedo garantizar a todos los partidos políticos, por activa y por pasiva, es que no habrá un superdomingo electoral”. Ese “a todos los partidos” tenía firma: el PNV ha exigido descartar el superdomingo —y por eso pedía adelantar las elecciones ya— porque cree que le perjudicaría mucho juntar generales y las decisivas locales, que en Euskadi reparten el poder de las diputaciones forales, que son las que gestionan el dinero en esta comunidad. El voto al PSOE y al PP es mucho más alto en generales que en autonómicas y locales, y hacerlas todas juntas podría ayudar a los partidos con implantación en toda España.Desde el PNV admiten la enorme preocupación que hay por los casos abiertos que afectan al PSOE y su entorno, pero señalan, como ERC, que nadie quiere abrirle la puerta a Vox y por eso van a aguantar con tres condiciones, una ya cumplida: que se descarte el superdomingo, que avancen las negociaciones ―en julio está prevista una nueva bilateral para avanzar en la cesión de competencias de seguridad social y puertos― y que no haya una imputación por financiación ilegal del PSOE o que los casos no impliquen directamente a Sánchez. En el Gobierno hay temor a que se pueda imputar al PSOE en el caso Leire y muchas más dudas con los sobres en efectivo que recibían Ábalos y Koldo García. Fuentes del Ejecutivo insisten en que sería un escándalo imputar ahí por financiación ilegal, porque en cualquier caso Ábalos y Koldo García habrían robado al partido, no lo habrían financiado ilegalmente, pero todo sigue secreto y nadie sabe qué va a hacer la Audiencia Nacional.Lo de Junts es mucho más complejo. La relación está muy mal, no hay ningún avance, pero el Gobierno no cree que vayan a apoyar una moción de censura con el PP y Vox. Félix Bolaños dijo que cree que eso sería un “suicidio” para los independentistas. Otras fuentes políticas con contactos con la cúpula de este partido creen que Junts se lo está pensando. Pero el Gobierno confía en que la decisión del Tribunal de Justicia de la UE, que ha anunciado que dará a conocer su sentencia sobre la amnistía el 16 de julio, podrá cambiar las cosas. Si el TJUE respalda la amnistía, como hizo el abogado general, en octubre aproximadamente el Tribunal Constitucional podría resolver el recurso de amparo de Carles Puigdemont y podría así volver a Cataluña, un hito político muy importante que lleva casi tres años de retraso porque lo impidió el Tribunal Supremo.Y mientras, el PP está cada vez más activo, usando sobre todo el Senado con comparecencias para presionar al Gobierno y a los socios. “Todo está tan podrido que no vamos a tener una actuación de espera, sino que vamos a seguir amplificando el desgaste a un Gobierno que está de basura hasta el cuello y recordando a los socios que todo esto no ha terminado ya por su culpa”, sentencia un dirigente de este partido. Mientras la cúpula del Gobierno, con Bolaños como gran negociador a la cabeza y con el ministro de Hacienda, Arcadi España, ya preparando los Presupuestos y el nuevo sistema de financiación, en el PSOE se vive cada vez con más angustia una realidad que amenaza las expectativas electorales de sus ―pocos― presidentes autonómicos y alcaldes. “Siento que somos como la rana a la que se va subiendo poco a poco la temperatura y al final revienta”, se angustia un líder territorial. Todos están pendientes de la declaración de Zapatero: “Estos son los dos días en los que nos la jugamos de verdad”, asiente un responsable de Ferraz. “Llevamos casi un mes esperando. Estamos deseando que [Zapatero] dé las explicaciones lo antes posible, porque el partido no nos da ninguna información”, objeta un dirigente de una comunidad que, como otros, echa en falta que Pedro Sánchez no haya convocado a los líderes territoriales en el Consejo de Política Federal en un momento tan crítico. La última vez que este órgano se reunió fue en septiembre de 2022, cuando el PSOE tenía nueve presidentes autonómicos.Un mes después de la imputación inicial de Zapatero por tráfico de influencias por el rescate de la aerolínea Plus Ultra, el PSOE transita de la primera a la segunda fase del duelo. La negación ha dado paso a la ira. La incredulidad a la rabia. Los socialistas tratan de canalizar la tormenta emocional que les ha supuesto la pérdida repentina del expresidente como un icono moral. Con independencia de lo que dictamine la justicia en un proceso que puede llevar años.“Como referente ético, va a tener difícil volver a llenar mítines. ZP se está jugando su absolución o archivo, pero como activo electoral ha quedado muy tocado”, piensa el secretario de organización de una de las federaciones que mantienen algo de poder territorial. “Lo de los contratos por cientos de miles de euros de las hijas ya nos dejó sin aliento; ahora con las joyas... Sin documentos que puedan acreditar la procedencia, la propiedad o una testamentaria… En el mejor de los casos, el ciudadano ejemplar habría incumplido el deber de declararlo y tributar", remata.“La sensación es de decadencia”, confiesa un eurodiputado, que destaca la contradicción entre la policrisis que tiene “paralizado” al PSOE “entre los escándalos de Ábalos, Santos y ahora de Leire Díez y Zapatero” y la imagen exterior de España, a la cabeza de las economías occidentales que más crecen y con la coronación de Pedro Sánchez en la cumbre global progresista de Barcelona hace tan solo dos meses. “Hemos pasado de ser los Rolling Stones al partido de Pepe Gotera y Otilio por la personaja esta, Leire, que no se puede reducir a una friki como se pretende. Es evidente que trabajaba a las órdenes de Santos y que eso le abría muchas puertas”, interviene un secretario general autonómico que ve “muy noqueado” a su partido. Preguntado por cuál es la salida del laberinto en que anda perdido el PSOE, considera casi imposible “tomarse las uvas en La Moncloa”. “Esto no se reduce a salvar el Gobierno porque sí. ¿Qué sentido tiene aguantar por los siglos? ¿Y qué pasa con las municipales y las autonómicas? ¿Qué quieren? ¿Que vayan nuestros candidatos al matadero? Todo lo que vaya más allá de que las elecciones generales se celebren en marzo es un error”, argumenta. “Cada vez tengo más dudas de que se pueda aguantar; la maraña se está haciendo inmensa. Cuando no es el caso Leire el que lo opaca todo, es Zapatero, que es un mazazo brutal para el partido”, comparte el alcalde de una de las 11 capitales de provincia socialistas.El escenario en el que los líderes territoriales consultados creen que el PSOE tendría una oportunidad sería otoño, que además coincide con el interés de la mayoría de candidatos municipales y regionales de que las generales se adelanten a sus elecciones. “Puede que contemos con una bala de plata: hacer coincidir las legislativas con las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos”, barrunta otro dirigente regional, que entiende que el viento a favor por el voto de castigo a Donald Trump y la condición de Sánchez de némesis europea del presidente americano les puede brindar una ocasión. En La Moncloa, por el contrario, creen que ir a elecciones sin agotar la legislatura es ofrecer una imagen de derrota anticipada, rendirse, como creen que hizo Zapatero en 2011 cuando adelantó y no se presentó como candidato, puso a Alfredo Pérez Rubalcaba. El resultado fue desastroso: la mayoría absoluta más aplastante del PP, con 186 escaños, y el PSOE en 110. Sánchez, dicen los suyos, aprendió de aquello, que ya vivió de cerca como diputado, y no convocará unas elecciones para perderlas salvo que esté obligado porque se acaba su mandato. Pero otros en el partido sí creen que habría que adelantar para minimizar daños. “Para que el CIS te diga que palmas cinco puntos, cuidado. Yo prefiero perder con 120 o con 100 diputados que con 80 o 60”, abunda un líder territorial, que cree que Sánchez no debe empeñarse en terminar la legislatura. “Mike Tyson sabía lo que decía: todo el mundo tiene un plan hasta que recibe el primer golpe en la cara. Pues nos están cayendo hostias como panes”, advierte el presidente de una de las 12 diputaciones socialistas.