El PSOE tenía señalada en rojo la fecha de este miércoles 17 de junio. Los socialistas ansiaban que las explicaciones de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional ayudaran a aliviar el boquete en el corazón del partido que implica que el expresidente esté bajo la sombra de la sospecha en una causa que indaga sobre siete delitos. No fue así. Según el juez, la declaración de Zapatero no sirvió para disipar los indicios delictivos que en su opinión son suficientes para investigarlo por organización criminal, tráfico de influencias, delito fiscal, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales y contrabando. Y tampoco vale, por el momento, para revertir su crisis reputacional ante una opinión pública a la que pidió, al salir del juzgado, fe en su inocencia.

“Cuando uno se sabe completamente inocente, como es mi caso, y confía plenamente en la Justicia, lo más doloroso es saber que mucha gente puede sentirse defraudada si cree las cosas que se afirman de mí. Mi mensaje es también a todos esos conciudadanos y conciudadanas: les pido confianza”, trasladó Zapatero en cuanto puso un pie fuera de la Audiencia Nacional. Y la reacción del PSOE fue casi inmediata para volver a cerrar filas. “Respalda y se remite al comunicado del propio Zapatero, en el que proclama su inocencia y reafirma hoy su confianza plena en la Justicia, su voluntad de seguir ofreciendo todas las explicaciones necesarias y su absoluta transparencia”.