Tú no te acuerdas porque eres muy joven, pero hace 22 años la victoria electoral de Rodríguez Zapatero fue recibida en la puerta de Ferraz por cientos de votantes, sobre todo jóvenes, al grito de “¡No nos falles!” Resumía el estado de ánimo de una ciudadanía conmocionada y decepcionada tras el gobierno de Aznar, la guerra de Irak y los atentados de Atocha: te hemos votado, ahora tú no nos puedes fallar. Zapatero prometió estar a la altura, retiró las tropas de Irak, avanzó en derechos fundamentales, y a la vuelta de unos años acabó fallando, sí, pero esa es otra historia. De hecho, aquella decepción estaba olvidada, rehabilitado Zapatero como líder de izquierda por su empuje decisivo en las elecciones de 2023, hasta que hace unas semanas fue imputado.

Este miércoles bien podría recibirle a la puerta de la Audiencia Nacional una multitud de dirigentes, cuadros y votantes socialistas al mismo grito de entonces: “¡No nos falles!”. El PSOE vive bajo el shock de ver a su líder moral arrastrado por el barro, y todavía espera que llegue al juzgado, explique todo, todo, todo, y salga por la puerta limpio de polvo y paja. Aunque su estrategia de defensa parece apuntar a la nulidad de la causa, los suyos confían en que hable y hable y explique y explique y aclare y aclare, y toda, toda la acusación se venga abajo.