José Luis Rodríguez Zapatero trató de distanciarse este miércoles ante el juez José Luis Calama de los negocios de su amigo y presunto testaferro, Julio Martínez Martínez. Pero la realidad es que ambos han mantenido una relación fluida hasta hace sólo unas semanas. Fuentes cercanas al expresidente del Gobierno confirman a El Confidencial que se reunió con Martínez unos días antes de que, el pasado 19 de mayo, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) registrara su despacho en el número 35 de la calle Ferraz. El encuentro entre Zapatero y Martínez se produjo en Madrid, cuando habían transcurrido ya varios meses desde la detención del segundo en diciembre, en el marco de una investigación sobre el rescate de la aerolínea Plus Ultra con 53 millones de euros públicos que en aquel momento dirigía el Juzgado de Instrucción 15 de Plaza Castilla. Las fuentes consultadas indican que el dirigente socialista y su amigo hablaron de su estrategia de defensa. Las pesquisas sobre Plus Ultra comenzaban ya a apuntar por entonces a la implicación directa de Zapatero en la trama, aunque en ese momento aún no estaba imputado. La existencia de reuniones entre ambos y la constatación temporal sobre hasta qué momento se prolongaron esos contactos fue una de las cuestiones que abordó el juez Calama durante el interrogatorio de este miércoles. El magistrado pidió a Zapatero que aclarara si su relación con su presunto testaferro continuaba. "Vamos a centrarnos en Julio Martínez", comenzó anunciando el instructor del caso. A continuación, Zapatero confirmó que viajó en algunas ocasiones con el empresario de origen alicantino a partir de 2019. Los desplazamientos con Martínez, añadió, se prolongaron hasta hace un año. República Dominicana y Venezuela eran los destinos más habituales de esos viajes. Sin embargo, el antiguo secretario general del PSOE dijo no recordar si ambos se desplazaron también a Emiratos Árabes Unidos y negó que visitaran juntos China. TE PUEDE INTERESAR "Actualmente, ¿usted mantiene relación con Julio Martínez?", quiso saber entonces el instructor del caso Plus Ultra. Tras consultar con la mirada a su abogado, Víctor Moreno Catena, Zapatero optó por callar. "No contesto", respondió el expresidente del Gobierno. Martínez, su empresa Análisis Relevante SL y la vinculación de esta con Zapatero centraron buena parte de la declaración. Casi una de las primeras preguntas que lanzó el instructor, antes de entrar en los indicios que pesan sobre el exdirigente socialista, fue sobre la forma en que se estableció la relación que ha acabado provocando la imputación tanto del propio Zapatero como de sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa. "Buena amistad que mantengo" Zapatero explicó que tiene relación con Martínez desde aproximadamente el año 2011. La calificó como una amistad y explicó que comparten la afición de correr. "Hemos tenido una buena amistad que mantengo", afirmó. Según su versión, se conocieron cuando Martínez adquirió la vivienda que Zapatero y Sonsoles Espinosa tenían en una localidad costera de Almería. Calama trató de que le precisara el precio de esa venta y la sociedad utilizada por 'Julito' para la adquisición, pero tampoco obtuvo respuesta. La versión de Zapatero es que sus vínculos profesionales con Martínez surgieron posteriormente. En concreto, relató que no comenzaron hasta el año 2020, cuando Martínez creó Análisis Relevante SL, la consultora sobre la que pivota gran parte de la trama de tráfico de influencias. De Análisis Relevante SL salieron fondos hacia Zapatero y la agencia de sus hijas, Whathefav SL, por supuestos servicios que no han sido acreditados. El juez considera que esas transferencias sirvieron, en realidad, para camuflar el pago de comisiones ilegales por la mediación de Zapatero para que el Gobierno de Pedro Sánchez rescatara Plus Ultra, entre otras operaciones. No había, sin embargo, contrato firmado con Análisis Relevante SL. Zapatero admitió que sólo alcanzó un acuerdo verbal con esta sociedad. No hay tampoco rastro documental del encargo de los supuestos trabajos de consultoría por los que cobró. Todo —quiso defender el expresidente del Gobierno— se basaba en una relación de confianza. La tesis de los investigadores es que el empresario alicantino actuaba como mero testaferro. Calama pidió nuevamente más datos sobre la labor que teóricamente realizó para Análisis Relevante SL y por la que su núcleo familiar cobró casi un millón de euros. Pero Zapatero volvió a quedarse sin una respuesta. Imputado por dirigir una trama de tráfico de influencias, la versión de Zapatero solo puede sostenerse con el respaldo de Martínez. En su primera cita ante el juez, el exjefe del Ejecutivo optó por no atacar a su amigo de forma directa, evidenciando la existencia de un acuerdo de no agresión entre ambos. Sin embargo, el solo gesto de desvincularse del entramado empresarial que consta a nombre de Martínez implica que recaiga en este último cualquier futura responsabilidad penal. En manos de Julio Como publicó El Confidencial, el reciente cambio en su defensa ha abierto una nueva etapa y Martínez baraja ahora cooperar. La reunión que celebraron hace solo unas semanas estuvo destinada en buena parte a que el empresario alicantino no se sintiera abandonado o repudiado por el expresidente del Gobierno y en mantener esos lazos de confianza que, en palabras del propio Zapatero, han presidido buena parte de su relación. El expresidente del Gobierno agitó en la Audiencia Nacional una bandera blanca y pasó de puntillas por todas las cuestiones que podían molestar a su amigo. Negó que ejerciera en algún momento como su asistente y, menos aún, como su testaferro. "Es un amigo y luego he tenido una relación profesional. Jamás me pidió o me sugirió nada que tuviera que ver con alguna situación de ilegalidad (...) Yo le conocí como un empresario dedicado al sector inmobiliario", indicó. TE PUEDE INTERESAR Pese a ello, no dudó en subrayar en varias ocasiones que las relaciones con Plus Ultra que centran el caso eran cosa de 'Julito'. Fuentes presentes en el interrogatorio califican su estrategia en un intento de nadar y guardar la ropa que acabará haciendo agua con el avance de las pesquisas. José Luis Rodríguez Zapatero trató de distanciarse este miércoles ante el juez José Luis Calama de los negocios de su amigo y presunto testaferro, Julio Martínez Martínez. Pero la realidad es que ambos han mantenido una relación fluida hasta hace sólo unas semanas. Fuentes cercanas al expresidente del Gobierno confirman a El Confidencial que se reunió con Martínez unos días antes de que, el pasado 19 de mayo, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) registrara su despacho en el número 35 de la calle Ferraz.