“En esta casa (la Audiencia Nacional) estamos todos los días con temas en los que una de las fuentes de fraude son los contratos vacíos de contenido que luego son una pantalla, se usa mucho a nivel tributario”. No había pasado ni media hora desde que el juez José Luis Calama iniciara su interrogatorio al expresidente José Luis Zapatero y ya le dejaba claro que su comparecencia no iba a ser fácil. Quien fuera líder socialista está imputado ante ese tribunal especial por liderar presuntamente un entramado orientado al tráfico de influencias, y los investigadores sospechan que el canal (o uno de ellos) para cobrar comisiones ilegales era la consultora Análisis Relevante.
Zapatero le había contado al juez que su relación con Julio Martínez había nacido en 2011 y que se había consolidado gracias a una afición común: hacer running por El Pardo. Ya en 2020, su amigo le propuso que trabajara para su compañía recién creada, Análisis Relevante, como consultor. Y él aceptó, pero no firmaron ningún contrato. Calama volvió y volvió sobre esa 'génesis', el pecado original de la relación laboral de dos amigos.
“Lo de no firmar contrato no es normal, en mi opinión, y normalmente en la de la Agencia Tributaria”, le dijo a Zapatero Calama, que le recordó desde un inicio que estaba sentado frente a él porque los investigadores sospechaban que había sido receptor de cantidades canalizadas a través de esa consultora a cambio de ejercer una influencia para que, entre otras cosas, Plus Ultra fuera receptora de un rescate público en 2021.












