La economía española sigue resiliente en los grandes números, a pesar del deterioro del contexto internacional, pero al entrar en el detalle, el panorama es más contrastado. Es el retrato que hoy ofrece el Banco de España. Por un lado, las grandes cifras, que son positivas, porque mantiene su previsión de crecimiento este año del 2,3%, aunque la factura de la guerra de Irán se paga en los precios, con una inflación que se eleva hasta el 3,6% de media este año, lo que supone un alza de seis décimas respecto a lo proyectado anteriormente.Pero, por otro lado, el Banco de España dedica un estudio completo al principal problema del país, como es la vivienda, y aquí los datos ya no son nada positivos. Se constata que sigue aumentando la brecha entre hogares y viviendas, y que ya son 750.000 las viviendas acumuladas que faltan para cubrir las necesidades que había a finales del 2025. Y quedan negro sobre blanco los sobreesfuerzos que tienen que hacer los inquilinos para pagar el alquiler o los años de renta que necesitan acumular los candidatos a comprar una vivienda.En este informe específico sobre la vivienda, el Banco de España destaca cómo siguen aumentando a mayor ritmo los nuevos hogares que las nuevas viviendas disponibles. En el 2025, el diferencial acumulado desde 2021 ya suma 750.000 viviendas, con la mitad de este diferencial situado en seis provincias, Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga. Esta evolución contribuye además al envejecimiento progresivo del parque de viviendas, que necesita rehabilitación y mejoras de eficiencia energética.Hace dos años ya el Banco de España cifraba en 600.000 viviendas el déficit para cubrir la demanda. Pronóstico que se ha cumplido y que se ha ido agravando, y lo seguirá haciendo. “Este déficit va a aumentar, por la evolución de la demografía y el dinamismo de la oferta, que no es muy halagüeño, ni en el sector privado ni en el público”, ha afirmado el director general de Economía del banco, David López Salido, al presentar el informe. España uno de los países europeos en que más ha crecido este déficit en los últimos años En concreto, el año pasado mientras se crearon 240.000 nuevos hogares, solo se terminaron 92.000 nuevas viviendas.Es una falta de viviendas que tiene sus consecuencias,tanto en el esfuerzo para pagar el alquiler, como en la renta que se necesita para poder adquirir un alojamiento.En concreto, aumentan los hogares en régimen de alquiler que tienen que destinar más de un 30% de su renta neta a pagarlo, el porcentaje a partir del cual se considera un sobreesfuerzo. La proporción de los hogares que tienen que hacer este sobreesfuerzo es especialmente elevada en Barcelona, con un 43,5% de hogares, y en Madrid, con un 42,1%, así como en otras ciudades como Málaga, Sevilla y Valencia.Respecto al esfuerzo necesario para adquirir una vivienda, el Banco de España también ha hecho sus cálculos. En este caso, las personas que residen en alquiler necesitan el equivalente a 6,8 años de renta neta para poder comprar una vivienda. Una cifra que aumenta por encima de los 7 años para los jóvenes y que se dispara hasta los 10 años si nos centramos en las ciudades de Madrid y Barcelona. Es un problema claramente de oferta, de incapacidad para construir a un mayor ritmo, a causa de la restricción de acceso al suelo, y a un sector, el de la construcción, que no da abasto. “La oferta de vivienda colapsó a partir del 2008”, explica el Banco de España, y lo hace porque se han paralizado los nuevos desarrollos de suelo, con problemas de planificación y gestión urbanística local, y porque el sector tiene una productividad limitada por la proliferación de empresas pequeñas, y tiene dificultad en cubrir vacantes. El Banco de España pone todo el énfasis en la oferta y en cambio, alerta sobre posibles efectos de controles de precio al alquiler, como los que se están aplicando en las zonas tensionadas. Aquí mantiene que pueden limitar las situaciones de vulnerabilidad, pero que pueden tener efectos no deseados, como la reducción de la oferta. Insisten en que estos controles deben ser temporales y focalizados en población vulnerable. BLos controles de precios del alquiler y la protección contractual de los inquilinos limitan las situaciones de vulnerabilidad, pero su diseño debe considerar la posible aparición de efectos no88 Gorback y Keys (2026) documentan como el incremento de impuestos a los compradores de vivienda extranjeros en diversos países modificó los flujos de capital hacia Estados Unidos y los precios de la vivienda en las ciudades norteamericanas en función de la distribución de población de origen extranjero en estas ciudades. Francke, Hans, Korevaar y Bekkum (2023) muestran como las limitaciones a la compra de vivienda de extranjeros en los Países Bajos sustituyeron esa demanda por la nacional sin afectar a los precios de compra, pero aumentando el de los alquileres.Aviso sobre posibles efectos negativos de los controles de precios del alquilerGraves problemas en la vivienda, pero mejores perspectivas en las cifras macroeconómicas. La economía española sigue resiliente, a pesar del deterioro del contexto internacional. El Banco de España mantiene su previsión de un crecimiento este año del 2,3%, aunque la factura de la guerra de Irán se paga en los precios, con una inflación que se dispara hasta el 3,6% de media este año, lo que supone seis décimas más que lo proyectado por la entidad anteriormente.Por otro lado, respecto a las previsiones macroeconómicas, el Banco de España fija un crecimiento del PIB del 2,3% este año, un cálculo al que llega después del crecimiento del PIB del 06% en el primer trimestre y de una previsión muy parecida para el segundo. Se movería entre el 0,5 y el 0,6%. Lo cierto es que para este año se mantiene una proyección de aumento del PIB del 2,3%, pero no porque no haya cambios, que los hay, sino porque se anulan entre ellos. Por un lado, las turbulenciasinternacionales tiran a la baja de la previsión, pero se compensa por una evolución mejor del segundo trimestre. De cara al 2027 pasa algo parecido, se mantiene la previsión de crecer un 1,7%, porque la población crecerá más de lo contemplado, con una llegada mayor de inmigrantes.Como indicábamos, donde más impacta el shock energético provocado por la guerra es en la inflación, que se eleva hasta el 3,6% este año, a causa de los mayores pecios de la energía, y también de los de los bienes industriales no energéticos y de los servicios, en lo que se interpreta como un traspaso de la subida de los precios energéticos al resto de productos. “Tenemos un perfil de crecimiento halagüeño, pero nos preocupa el elemento inflacionista que subyace”, ha afirmado el director general de Economía del Banco de España, David López Salido.Por otra parte, el mercado de trabajo sigue en buena forma, aunque moderando el crecimiento, de manera que el paro podría descender hasta el 10% este año, y a nivel de cuentas públcias, el déficit de las administracions públicas quedaría este año en el 2,4% , el mismo nivel que el año pasado.Por otro lado, el Banco de España también ha presentado un informe sobre la productividad en el que muestra que hay una mejora de las empresas españolas en este terreno desde 2013, pero que, sin embargo, es un progreso limitado y que sigue manteniéndose una brecha importante respecto a las empresas de la zona euro . Una brecha que se cifra en un 8%, tomando como referencia el nivel que había en el 2008. Al ritmo actual de corrección, la brecha no se cerraría hasta el 2050.Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia
El Banco de España cifra en 750.000 las viviendas que faltan para cubrir la demanda, una brecha que aumenta cada año
En Barcelona y Madrid, un 40% de los inquilinos tiene que hacer un sobreesfuerzo para pagar el alquiler.












