El alquiler en la actualidad es una trampa que atrapa a los inquilinos y ya no consiguen dar el salto a la compra de la vivienda. Entre el 85% y el 90% de quienes hoy viven de alquiler no disponen de los ahorros o de los ingresos suficientes como para poder conseguir una hipoteca. Esto provoca que la mayor parte de los inquilinos no tengan capadidad para convertirse en propietarios. El Banco de España ha realizado un profundo análisis de la crisis de vivienda que sufre el país en el marco de su Informe Anual correspondiente al año 2025. La entidad constata que España sufre un "enorme problema social" debido a que el precio de la vivienda y del alquiler ha subido muy por encima de la renta de los hogares en la última década. El resultado es que la emancipación de los jóvenes se ha desplomado y sus dificultades para conseguir comprar una vivienda se han multiplicado. Según un análisis granual de la situación económica y patriomonial de los inquilinos, el Banco de España concluye que sólo entre un 10 y un 15% de los inquilinos tengan ahorros e ingresos suficientes como para conseguir una hipoteca para comprar una vivienda. Esto es, se ven atrapados en el alquiler de forma permanente. En concreto, el BdE ha analizado el precio de la vivienda en la zona urbana en la que reside cada uno de los inquilinos analizados y ha cruzado estos datos con los de renta disponible y de ahorro. Los bancos están solicitando de forma mayoritaria que los hogares puedan pagar al menos un 20% de la vivienda y que el servicio de la hipoteca no supere el 35% de sus ingresos. Esto provoca que los hogares que no cuenten con el ahorro suficiente para pagar una entrada del 20% de la vivienda o no tengan los ingresos suficientes como para reducir el servicio mensual de la hipoteca, no tienen acceso al crédito para comprar una vivienda. La situación se agrava a medida que pasa el tiempo, ya que el precio de la vivienda sigue subiendo a tasas de doble dígito y, por tanto, por encima de los salarios y la capacidad de ahorro de los hogares. El Banco de España alerta de que el 75% de los hogares que viven de alquiler declaran que tienen restricciones financieras para acceder a una vivienda. Esto significa que cada vez hay un grupo más amplio de la población que se ve golpeado por la crisis de la vivienda. Ya no son sólo las 'clases populares' quienes tienen dificultades para comprar una vivienda, sino que también las familias más acomodadas, en especial los jóvenes, se han visto expulsadas del mercado de la propiedad. Por ejemplo, el 44% de los hogares que viven de alquiler situados entre los percentiles de renta 80 y 90, esto es, clases medias/altas, señalan que tienen dificultades financieras para comprar una vivienda. Y entre el top 10%, el 18% de los que viven de alquiler lo hacen también por dificultades financieras. Estos datos constatan que la crisis de vivienda se ha generalizado a todos los grupos sociales. "Ya no es sólo un factor que afencte a las rentas bajas, sino rentas que son potencialmente medias y altas", señalan fuentes del Banco de España en la presentación del Informe Anual. Esto afecta principalmente a los jóvenes cualificados, que son quienes tienen salarios medios y medios/atlos que no pueden acceder a la compra de vivienda, principalmente porque sus ahorros son insuficientes como para pagar la entrada. Y, como agravante, los altos precios del alquiler complican su capacidad para acumular ahorro. [Última hora. Próxima ampliación] El alquiler en la actualidad es una trampa que atrapa a los inquilinos y ya no consiguen dar el salto a la compra de la vivienda. Entre el 85% y el 90% de quienes hoy viven de alquiler no disponen de los ahorros o de los ingresos suficientes como para poder conseguir una hipoteca. Esto provoca que la mayor parte de los inquilinos no tengan capadidad para convertirse en propietarios.
El 85% de los inquilinos no podrían comprar una casa y hasta las clases acomodadas tienen problemas
La crisis de accesibilidad a la vivienda es un "enorme problema social" según el Banco de España. Un joven que quiera emanciparse en Madrid o Barcelona tendría que dedicar la mitad de sus ingresos a pagar un alquiler










