Dedicar más del 30% o más del 50% del sueldo al alquiler aumenta la probabilidad de tener problemas de salud mental entre los jóvenes, así como una escasa o nula capacidad de ahorro o compartir piso. Un nuevo informe del Consejo de la Juventud de España, Fad Juventud y Oxfam muestra que los jóvenes afectados por la crisis de vivienda, que son mayoría, tienen una salud mental más delicada.

El estudio recuerda que el acceso a la vivienda afecta directamente al 45% de la población y más concretamente al 62,7% de la población joven y pregunta por su salud mental a personas con distintas relaciones con la problemática de la vivienda. El resultado es claro. “El contexto socioeconómico de las personas jóvenes está claramente correlacionado con peores datos de salud mental”, dice Anna Sanmartín, directora de investigación de Fad Juventud, que pide soluciones “que atiendan a problemas socioeconómicos como forma de prevención”. Entre ellos, abordar la precariedad y la pobreza y garantizar el derecho a la vivienda.

En las personas de entre 16 y 34 años, tan solo un 29,3% declaran tener una salud mental mala o regular entre quienes dedican menos del 30% de sus ingresos a la vivienda. Esa cifra aumenta al 32.5% de quienes destinan entre un 30 y un 50% y se dispara al 46,7% entre quienes dedican más del 50% de sus ingresos al alquiler. Teniendo en cuenta que el 85% de las personas que viven de alquiler dedican más del 30% al pago de la vivienda y una de cada tres supera el 50%, las probabilidades de que la precariedad en el acceso de la vivienda afecten a la salud mental de un joven son muy elevadas.