La crisis de la vivienda se está llevando por delante la estabilidad emocional de las nuevas generaciones. Esta es la principal conclusión del informe Habitar la incertidumbre: vivienda, juventud y malestar estructural, publicado por el Consejo de la Juventud de España (CJE), Fad Juventud y Oxfam Intermón. Cada entidad se ha encargado de elaborar una parte del informe, aplicando a través del Observatorio de Emancipación del CJE, Vivir la desigualdad II y Barómetro de Juventud y Salud de 2025*. PublicidadDe acuerdo con el estudio, el 42% de las personas de entre 25 y 34 años afectadas por la crisis de la vivienda percibe su salud mental como regular o mala. Detrás de este porcentaje, se encuentran situaciones de sobreesfuerzo económico: la sensación de malestar se duplica entre quienes destinan más del 50% de sus ingresos a garantizarse un techo, frente a quienes dedican menos del 30%. En este último caso, un 8,1% dice sentirse mal y un 21,2% regular. En la franja que destina más de la mitad de sus ingresos a la vivienda un 16,8% considera tener una mala salud mental y un 30,9% regular. "La vivienda marca decisiones vitales: con quién vives, qué intimidad puedes tener, cuánto tiempo puedes sostener un alquiler o hasta qué punto puedes imaginar un proyecto de vida propio", sostiene Julia García, coautora del informe y experta en desigualdades y juventud de Oxfam Intermón. En definitiva, emanciparse es un momento decisivo que marca el paso a la adultez. Sin embargo, solo el 14,5% de los menores de 30 años vive fuera del hogar familiar. De entre este grupo selecto, una buena parte se ha convertido en inquilina. Mientras que en 2007 cerca del 58% de los emancipados eran propietarios, en la actualidad esa cifra no alcanza el 30%. A pesar de ello, la aspiración a la propiedad prevalece en, al menos, el 80% de los jóvenes. "Si podemos sacar una conclusión clara, es que la relación de la juventud con la vivienda ha cambiado por completo", explica Andrea Henry, presidenta del CJE.El problema, cree Henry, va más allá del régimen de tenencia: acceder a una casa "es cada vez más complicado". "Tener un empleo ya no garantiza poder emanciparse. Y una de las consecuencias que estamos observando es que, después de pagar el alquiler, el riesgo de pobreza se duplica", añade. Esto se explica porque este grupo generacional destina de forma sostenida entre el 40% y el 50% de sus ingresos a la vivienda, muy por encima del umbral recomendado del 30 %.PublicidadEl informe recuerda que, aunque tras la reforma laboral los sueldos subieron y aumentaron los contratos indefinidos, las mejoras están lejos de suplir el aumento del coste de la vida. Solo en la última década, el precio de los arrendamientos ha escalado un 77 %, un ritmo que deja muy atrás el avance de los ingresos familiares, que apenas aumentaron un 33%.Obligados a compartir piso o a quedarse en casaEsta barrera económica empuja a una realidad cada vez más mayoritaria: compartir piso. El 87% de los jóvenes emancipados lo hace compartiendo vivienda con otras personas, y en cuatro de cada diez casos la motivación exclusiva es reducir gastos. Esta investigación constata que el 47,6% de los jóvenes de entre 16 y 24 años que pagan el alquiler de una habitación percibe como mala o regular su salud mental, una cifra que asciende al 48,1% en la franja de edad superior. Por su parte, entre quienes continúan en el hogar familiar, el malestar psicológico afecta al 39,1%.PublicidadLa falta de recursos también deteriora los vínculos, la vida social y la percepción de apoyo. En la juventud con carencia material severa, la soledad no deseada alcanza al 39,8%, el doble de la registrada en hogares sin privaciones (19,6%). Además, uno de cada tres jóvenes ha tenido que renunciar a la atención psicológica por motivos económicos, a pesar de necesitarla. De ellos, el 62,5% son mujeres.En este contexto, el respaldo familiar para comprar una vivienda se convierte en un factor clave. El 30% de la juventud requiere apoyo económico familiar para pagar el alquiler mensual, y casi la mitad de quienes logran acceder a una hipoteca necesitan ayuda financiera de terceros. ¿Cómo afecta esta realidad a su estado de ánimo? Lo cierto es que un 72% de quienes ya de por sí tienen más recursos prevé recibir este tipo de ayudas, en cambio entre quienes tienen menos capacidad solo un 40% contará con algún tipo de respaldo. Esta brecha impacta directamente en el plano psicológico: en la franja de 24 a 34 años –donde es más frecuente independizarse– quienes cuentan con ayuda tienen hasta un 20% más de niveles de bienestar."Vemos cómo el empeoramiento en las condiciones socioeconómicas tiene un impacto claro en la declaración de malestares psicológicos y de salud mental. A medida que aumenta la carencia material, se dispara la declaración de estos malestares", sostiene Anna Sanmartín, directora de investigación de Fad Juventud.La investigación ha detectado, principalmente, seis "malestares" que son experimentados por más del 40% de los encuestados, independientemente de sus ingresos y patrimonio: cansancio o apatía, falta de concentración, tristeza o desesperanza, poco interés por hacer cosas, miedo ante el futuro o el presente y problemas para dormir. Aunque un porcentaje alto de todos los jóvenes los sufre, la incidencia es hasta veinte puntos superior entre quienes llegan a fin de mes con el agua al cuello. Otros síntomas más graves, como la ansiedad, se dan en el 51,2% de este colectivo, frente al 33,5% de quienes no sufren carencias materiales."En nuestro informe hablamos de jóvenes que hacen cuentas cada mes para garantizar el alquiler, que comparten piso por necesidad, que temen volver a casa de sus padres y madres si algo falla o que sienten cada vez más lejos algo tan básico como construir un proyecto de vida propio. Y los datos son claros, las dificultades para emanciparse y sostener una vivienda coinciden con peores indicadores de bienestar emocional", concluye Julia García, miembro de Oxfam.A este respecto, Beatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud, apunta a la importancia de dejar de abordar el bienestar psicológico como una cuestión puramente individual. "La precariedad, la incertidumbre, la falta de autonomía o la sensación de que el futuro se aleja terminan dejando una huella profunda en el bienestar emocional de las personas jóvenes. No podemos entender la salud mental sin prestar atención al contexto en el que se desarrolla", concluye.PublicidadEn la misma línea, la presidenta del CJE apuesta por buscar soluciones que vayan más allá del plano sanitario: "No podemos responder con más psicólogos a un problema que tiene su raíz en alquileres que se comen nuestra capacidad de ahorro, en salarios que no alcanzan y una generación que ha normalizado la incertidumbre como forma de vida".Las tres organizaciones instan a adoptar medidas urgentes que aborden de raíz tanto la crisis habitacional como la de salud mental. Para ello, reclaman políticas públicas orientadas a garantizar el derecho a una vivienda digna y asequible, un objetivo que pasa por incrementar de forma decidida el parque público residencial y combatir con firmeza las prácticas especulativas en el mercado del alquiler.Metodología*Los datos sobre acceso a la vivienda se han elaborado en base a la encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE (2004-2025), la Estadística de Afiliados Medios a la Seguridad Social (2012-2025) y y los datos propios del Observatorio de Emancipación del CJE.La parte de la investigación centrada en la desigualdad socioeconómica de los jóvenes se ha fundamentado en la encuesta de percepciones Vivir la desigualdad II, realizada por Oxfam Intermón y 40dB mediante un diseño mixto. La parte cuantitativa consistió en una encuesta online a una muestra de 4.102 residentes en España de 16 años o más efectuada entre marzo y abril de 2025. Por último, los datos sobre percepción de la salud mental se basa en el trabajo de campo del Barómetro de Juventud y Salud de 2025 de la fundación Fad Juventud, realizado entre marzo y abril de 2025. La metodología consistió en una encuesta online dirigida a una muestra de 1.511 jóvenes de 15 a 29 años residentes en España.
Los problemas de salud mental se duplican entre los jóvenes que destinan más de la mitad de su salario a la vivienda
Un informe del Consejo de la Juventud, Fad Juventud y Oxfam Intermón alerta: entre los jóvenes que destinan más del 50% de sus ingresos a la vivienda, los problemas de salud mental se duplican....







