La crisis de vivienda ya está impactando la salud emocional, la vida íntima y la productividad laboral de millones de jóvenes que no pueden pagar una renta o comprar una vivienda propia, de acuerdo con el informe internacional The Economics of Orgasm elaborado por la firma LELO.El estudio revela que el 43.96 por ciento de los jóvenes permanece viviendo con sus padres para ahorrar dinero destinado al enganche de una vivienda, mientras que el 31.34 por ciento señala directamente a las rentas elevadas como la principal razón para no independizarse.En otros datos, el 24 por ciento reporta salarios insuficientes frente al aumento del costo de vida y otro 19 por ciento atribuye la situación a la inestabilidad laboral.Lo que comenzó como una crisis inmobiliaria ya escaló hacia un fenómeno con efectos emocionales, sociales y laborales entre adultos de entre 25 y 40 años que, pese a trabajar y generar ingresos, no logran independizarse.El fenómeno ya es identificado como “inequidad erótica”, un concepto que describe cómo factores económicos y estructurales afectan directamente la autonomía emocional, afectiva y sexual de las personas.La privacidad se convirtió en un lujoTener un espacio pasó de ser únicamente una meta financiera a transformarse en un factor ligado al bienestar emocional, la estabilidad personal y la construcción de relaciones afectivas.El informe muestra que los jóvenes sienten presión social por no haberse independizado y aseguran experimentar sentimientos de fracaso personal relacionados con su situación habitacional, además del estigma asociado a seguir viviendo con sus padres durante la adultez.
Crisis de vivienda: afecta emociones, sexualidad, y trabajo de jóvenes
Los jóvenes sienten presión social por no haberse independizado y aseguran experimentar sentimientos de fracaso personal.









