Los que mandan en España nos están dejando el alma tan machacada como le dejaron la cara a Topuria el domingo por la noche en el circo romano que Trump montó en la Casa Blanca para celebrar su octogésimo cumpleaños y el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Los que mandan son, por supuesto, los millonarios y los poderes fácticos: esos policías, jueces y medios de comunicación a su servicio. El nosotros al que aludo somos los zurdos, los que aún nos guiamos por unos ideales de libertad, igualdad y fraternidad que se consideran no ya trasnochados, sino lo siguiente. En cuanto al tal Topuria, es un luchador de artes marciales de origen georgiano y nacionalidad española.

Al asociarla con aquel Manifiesto Futurista de Marinetti que anunció el nacimiento del fascismo, Andrés Gil, corresponsal de este periódico en la metrópolis imperial, ha contextualizado muy bien la tremenda paliza que se llevó el gladiador Topuria en el Coliseo de Trump. En efecto, Marinetti exaltó sin complejos la agresividad, la violencia, el machismo y la guerra no solo como instrumentos para la conquista del poder político, sino como muestras supremas del arte contemporáneo.