Hasta ahora, tanto la Reserva Federal como el BCE influyen en la economía por dos vías. Simplificando: la primera consiste en lo que hacen (decidir el nivel de los tipos de interés, gestionar los balances) y la segunda, en la orientación que ofrecen para el futuro. Sin embargo, algo ha empezado a cambiar en la reunión de este miércoles de la Fed, la primera presidida por Kevin Warsh, elegido por Trump a principios de año para suceder a Jerome Powell. Warsh no ha querido participar en el ejercicio trimestral de proyecciones económicas (SEP, por sus siglas en inglés), que incluye las estimaciones de inflación, crecimiento del PIB y tasa de paro para los próximos dos años, además del cuadro de puntos, que muestra las previsiones de los 19 gobernadores sobre el nivel adecuado para los tipos de interés hasta 2028. "Me he abstenido de ofrecer proyecciones propias, de acuerdo con mis puntos de vista sobre el SEP, al menos en su estructura actual de proyecciones medianas", ha explicado Warsh. Una de las críticas directas contra el sistema de previsiones vigente es que, en su opinión, "no resultan útiles en la conducción de la política". "Creo que mis colegas, cuando enviaron sus puntos, entendían que el mundo estaba cambiando muy rápido y no se sentían atados a ellos dentro de seis semanas", ha explicado, añadiendo que "no escuché toneladas de convicción". TE PUEDE INTERESAR En consonancia, el presidente ha anunciado el inicio de una reforma de esta herramienta y de la comunicación, en general, que realiza la Reserva Federal tras cada una de las reuniones del Comité de Mercado Abierto (FOMC) mediante un grupo de trabajo con expertos. Más difícil será controlar las opiniones que cada uno de los 18 gobernadores restantes hagan de manera independiente en foros y eventos públicos. En concreto, el grupo de trabajo tiene el encargo de diseñar cómo tiene que ser la "orientación futura", es decir, la estrategia de comunicación que utiliza la Fed para anticipar al mercado sus decisiones de política monetaria. Hasta ahora se entendía que ofrecer previsiones sobre la evolución de los tipos de interés y el balance guía las expectativas de consumidores y empresas e influye en las decisiones financieras actuales. Lo único que ha adelantado Warsh sobre las novedades es que "la orientación futura es un negocio en el que deberíamos estar", pero sin anticiparse a las recomendaciones de los expertos. Se esperan conclusiones para finales de año y que algunos cambios ya se implementen entonces. Esta transformación también afectará a las ruedas de prensa, que probablemente sean más escuetas, aunque las considera "una forma muy útil de comunicarse con los hogares y las empresas cuando tienes algo importante que decir". Ha citado a George Schultz, un académico y economista que pasó por los gobiernos de Reagan Nixon y Eisenhower, y ha resumido todos estos cambios en la intención de que los mercados sigan datos en lugar de reflejar lo que dice la Fed. Sin embargo, la reacción de los mercados a estos anuncios y a lo que refleja el cuadro de puntos todavía vigente, una subida de tipos este año de 25 puntos básicos, ha sido negativa. Las principales bolsas estadounidenses han pasado del verde al rojo tras la publicación del cuadro de puntos, pero han profundizado sus caídas tras la rueda de prensa de Warsh. El desplome se sitúa en torno a un 1% en el Dow Jones y al 1,3% en el tecnológico Nasdaq. Analizar mejor la inflación y el crecimiento Warsh ha puesto en marcha otros cuatro grupos de trabajo para hacer "reformas profundas" en otras áreas de la Fed más allá de la comunicación. Estos se centran en la política del balance, el uso de los datos para analizar la economía, la productividad y el empleo y los marcos de inflación. La intención es mejorar los datos macroeconómicos disponibles para tomar las decisiones y estimar mejor el impacto económico de las nuevas tecnologías, incluida la IA. Respecto a la inflación, Warsh ha querido rebajar las expectativas sobre un posible cambio en el objetivo consensuado del 2%. TE PUEDE INTERESAR Según ha explicado, el objetivo es revisar los impulsores, no la meta, porque continúa elevada. "El compromiso de cumplir es fuerte", ha defendido, "unánime e inequívoco". "No veo razón alguna, hasta que hayamos restablecido nuestra capacidad de cumplir con el objetivo del 2% para revisarlo", por lo que ha asegurado que ese debate queda al margen del alcance de lo que está tratando el grupo de trabajo. Sobre si la política monetaria de la Fed es o no restrictiva, Warsh considera que sí lo es para el mercado de la vivienda, aunque ha preferido calificarlo de "desigual". Lo ha atribuido a los distintos mecanismos de transmisión, según si la política viene de la herramienta de tasas o del balance, y ha señalado que el grupo de trabajo del balance está estudiando el tema. Hasta ahora, tanto la Reserva Federal como el BCE influyen en la economía por dos vías. Simplificando: la primera consiste en lo que hacen (decidir el nivel de los tipos de interés, gestionar los balances) y la segunda, en la orientación que ofrecen para el futuro. Sin embargo, algo ha empezado a cambiar en la reunión de este miércoles de la Fed, la primera presidida por Kevin Warsh, elegido por Trump a principios de año para suceder a Jerome Powell.
El nuevo jefe de la Fed de Trump se queda sin bajar tipos y prepara una reforma de la comunicación
Warsh defiende reducir la "orientación futura" que hace la Fed a los mercados y a los agentes económicos, lo cual afectará a las previsiones económicas y a las ruedas de prensa. Anuncia también cambios en otros cuatro ámbitos










