Las dudas se han despejado este miércoles. Desde que el presidente de EEUU, Donald Trump, señalara a Kevin Warsh a finales de enero como su candidato para estar al frente de la Reserva Federal, ha existido una duda permamentente: ¿qué hará con los tipos de interés? ¿los rebajará como lleva reclamando Trump desde su regreso a la Casa Blanca?
Y Warsh ha respondido a la pregunta tras presidir su primera reunión de política monetaria de la Fed dejando los tipos como estaban: la Reserva Federal mantiene los tipos de referencia en el rango del 3,5% al 3,75% por decisión unánime.
El aumento de la inflación hace prácticamente imposible que la Fed recorte los tipos de interés a corto plazo, medida que podría estimular el crecimiento pero también elevar aún más los precios.
La contratación ha mejorado desde principios de año, eliminando otra razón clave para recortar tipos. Además, los otros 11 responsables de formular políticas en el comité de tasas de la Fed —incluido el predecesor de Warsh, el expresidente Jerome Powell— están divididos al respecto.
Los precios del petróleo han caído tras conocerse que Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo inicial para poner fin a la guerra lanzada por Trump e Israel el 28 de febrero, lo que a la larga podría enfriar la inflación.










