Esto es lo que se dice hacer el papelón al debutar en escena. Kevin Warhs se ha estrenado esta semana como presidente de la Reserva Federal (Fed) y lo ha hecho en una posición incómoda. Gran defensor de los recortes de los tipos de interés, promesa con la que se ganó la confianza de Donald Trump, se encontró con que la Fed mantuvo este miércoles los tipos de interés, situados desde el año pasado en la franja del 3,5% al 4,75%, al concluir la primera reunión de su mandato.Hubo un cambio respecto a otras reuniones. La decisión fue unánime, 12-0, después de que en las últimas reuniones se produjeran discrepancias por ambos lados, por los que querían recortar ya o lo que solicitaba subir los tipos.Si bien votan doce, en estos encuentros participan 19 economistas que en esta ocasión entregaron sus proyecciones. Los dieron 18 y se intuye que fue Warsh el que se abstuvo y no quiso participar por ser un recién llegado. De ese grupo, nueve prevén un aumento de los tipos este año, cinco atisban dos subidas y uno tres. Pero ocho intuyen que no se tocará nada.Esto se justificaría porque en la revisión del panorama económico auguran que la inflación saltará del 2,7% de su anterior proyección al 3,6% ahora. El PIB también se rebaja para el 2026 del 2,4% de marzo al 2,2%, mientras que el paro baja al 4,3% desde el 4,4%.Además, en otra de las diferencia respecto a citas previas, el comunicado oficial se redujo drásticamente para explicar que no se cambia de táctica. “La actividad económica se expande a un ritmo sólido a pesar de la elevada incertidumbre que se debe, en parte, al conflicto en Oriente Medio”, aseguró.“La productividad crece y las inversiones de capital son sólidas. La creación de empelo se mantiene a buen ritmo y el desempleo ha cambiado muy poco”, señaló. Pero matizó que “la inflación sigue elevada respecto al objetivo del 2%, en buena medida a causa del shock en los abastecimientos que han disparado los precios en determinados sectores, como la energía”, Desde que Warsh se mostró un fervoroso partidario de complacer a Trump, asunto que puso en el punto de mi mira a su predecesor, Jerome Powell, por no complacer sus deseos, las cosas han cambiado y ahora entre los gobernadores del banco central de Estados Unidos incluso se habla de subir las tasas debido a la inflación rampante, en el 4,2% anualizado, nivel no visto desde el 2022, por el impacto de la guerra de Irán en los costos de la energía y otro daños colaterales en los precios.Este debut llega cuando se ha anunciado un acuerdo con la república islámica, cuya firma esta prevista el viernes, y esto supone una caída de los precios del petróleo que aliviará algo de presión sobre Warsh. Pero los precios del petróleo siguen siendo un 30% más altos desde comienzos de año, y los operadores del mercado aún esperan que el comité de la Fed suba los tipos de interés antes de diciembre para frenar el aumento de la inflación.Sin embargo, Trump no entiende las cosas de la misma manera. “Me encanta la inflación”, respondió la semana pasada al conocerse que el índice de precios se habían disparado en mayo. Su tesis parte de que esto se debe al espectacular desarrollo económico, al que no se le puede poner freno con las tasas de intereses. Aseguró que dejaba manos libres a Warsh, pero insistió que lo más inteligente era recortar esas tasas, sí o sí.La Fel no modifica normalmente la política monetaria en respuesta a cambios en los precios volátiles de la energía. Antes de tomar cualquier decisión sobre los tipos de interés, es probable que los gobernadores quieran ver qué ocurre con los precios de la energía en respuesta al acuerdo con Irán en los próximos meses.La herramienta del banco central para combatir la inflación (la subida de los tipos de interés) tiene poco efecto sobre este tipo de choque de oferta, ya que no produce más petróleo ni gasolina. Sin embargo, hasta que la inflación empiece a moderarse, es poco probable que la Fed baje los tipos de interés. Al contrario, hay voces dentro de la Reserva Federal que han señalado una posible alza en próximos movimientos.Pero incluso en una reunión en la que no se esperaba ningún cambio en los tipos de interés, los inversores estaban muy atentos a las pistas sobre las opiniones del nuevo presidente respecto a los tipos, la inflación y el funcionamiento general del banco central.El pasado enero, cuando Trump nominó a Warsh, la Fed se encaminaba hacia una reducción de los tipos y la subsiguiente reducción de los intereses para hipotecas y préstamos. Los inversores oteaban varios recortes en el 2026 además de los tres realizados a finales de 2025, en parte debido a un mercado laboral debilitado que hacía temer a los responsables monetarios que unos tipos elevados estuvieran causando más perjuicios que beneficios.Mientras tanto, la inflación parecía encaminada a retomar su descenso hacia el objetivo del 2% que se marca la Reserva Federal como meta una vez que se disiparon los efectos de los aranceles en los precios.Pero ahora en junio todo ha cambiado. El mercado laboral se ha recuperado en parte, con 172.000 empleos creados en mayo de forma inesperada, cuestión que amenaza ocn influir negativamente en la inflación si se rebaja el precio del dinero.Había elementos que la Fed no esperaba, como remarcó The Wall Street Journal. La expansión de la infraestructura de inteligencia artificial, que inicialmente se pensaba que ayudaría a contener la inflación al aumentar la productividad, parece haberse convertido en una fuente de presiones inflacionarias. Está tensionando el suministro de chips, electricidad y materiales necesarios para construir centros de datos, en un fenómeno que recuerda más a un auge económico que a una desaceleración.Además, el fuerte ascenso de las acciones tecnológicas está alimentando aún más la situación, haciendo que los inversores se sientan más ricos y gasten con mayor libertad. A este contexto se une la guerra que Trump lanzó contra Irán, que ha elevado los precios de la gasolina y de las materias primas.Según los analistas, el acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz aliviará esas presiones, pero solo gradualmente, y la economía que surja después no será la misma que existía antes del conflicto. De esta manera también se desvanece la justificación para recortar los tipos de interés.
La Fed mantiene los tipos de interés en la primera reunió con Warsh como presidente
El nuevo jefe del banco central no puede complacer a Donald Trump de recortar las tasas e incluso hay mayoría de gobernadores en la Reserva Federal que plantea subirlos por la inflación rampante debido a la guerra con Irán











