El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, ha protagonizado este miércoles su puesta de largo en el cargo con una rueda de prensa más corta de lo habitual. Un gesto que viene a anticipar cambios en el organismo. El predecesor de Jerome Powell ha trasladado la creación de varios grupos de trabajo independientes dentro de la institución de cara a analizar áreas concretas como la productividad y el empleo, así como el impacto de la inteligencia artificial sobre ambas. En esta partida objeto de análisis también se debatirá el área de la comunicación. "Cada grupo de trabajo tendrá un objetivo compartido por todos los presentes en la mesa con quienes me he reunido en los últimos días", ha subrayado para añadir que la misión ultima es "conseguir una Reserva Federal con una visión clara, eficaz y enfocada en el futuro". La meta de lograr que la inflación no supere el 2% quedará fuera de este perímetro. No obstante, Warsh ha admitido que discrepa del doble objetivo de la Fed de controlar la inflación y garantizar la estabilidad en el empleo. "No creo en eso", ha esgrimido. En su opinión, lo importante son los efectos de la política monetaria. "No comparto la opinión expresada hace algunas generaciones de que los presidentes de la Reserva Federal se presentan en un podio y dicen: Tienen que elegir. Y tendrán que decidir si están dispuestos a tolerar una mayor inflación para crear más empleo (...). Creo que sí hacemos bien nuestro trabajo, podemos lograr que un crecimiento sólido, precios bajos y un empleo fuerte sean compatibles entre sí. Tenemos trabajo en materia de estabilidad de precios", ha puntualizado. Entre las modificaciones más relevantes figura la eliminación de las comunicaciones públicas de la denominada 'orientación futura' -forward guidance, por sus siglas en inglés- que brinda a los mercados una idea de las expectativas de los miembros que componen el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) a corto plazo. "Los mercados financieros son menos eficientes cuando se plantean la pregunta '¿cómo reaccionará la Reserva Federal ante esta nueva información?'. Cuando más atención presten a lo que sucede en la economía real, decidiendo qué datos son fiables y cuáles no, mejor podrán fijar precios para lo que consideran más probable y cuáles son los riesgos extremos", ha sentenciado. En esta misma línea, ha mostrado su preferencia por reducir la información que aportan, algo que se evidencia en que ha sido el único de los 19 participantes que no ha participado en la realización de las proyecciones sobre los tipos de interés, conocido en el lenguaje financiero como 'dot-plot'. Otras áreas sobre las que se va a poner el foco son el balance de la entidad, en aras de determinar los beneficios y riesgos del régimen de reservas; las fuentes de datos de cara a analizar las fuentes y metodologías que se utilizan en el análisis; y los marcos de inflación, en los que se estudiarán aquellos factores determinantes para los precios. En opinión de Warsh, la mayor parte de los datos que utilizan los banqueros centrales y otros funcionarios provienen de encuestas "desfasadas". "La Fed plantea preguntas que podrían haber sido pertinentes hace una generación, pero que lo son menos hoy en día", ha espetado. La idea pasa porque estos grupos de trabajo comiencen su labor en las próximas semanas y que concluyan su labor a finales de este año.
Warsh anticipa cambios en su debut como presidente de la Fed: "No comparto la necesidad de elegir entre inflación o desempleo"
Entre los cambios más relevantes figura la eliminación de la conocida como 'orientación futura', que anticipaba una idea de las expectativas de los miembros del organismo a corto plazo.














