Ya es casualidad que los desastres más abominables de la Historia de la Humanidad se hayan concitado en este instante preciso

Uno de los efectos perniciosos de la entrada del populismo ultra en nuestras vidas políticas -uno de tantos- es la omnipresencia de la hipérbole en el discurso diario. Todo es exageración, el grado superlativo se ha desgastado hasta el punto de que ya tardan los lingüistas en crear uno que vaya más allá, el archisuperlativo. La extrema derecha vive en gran parte de eso, de elevar la anécdota a categoría y excitar la percepción para pretender convencernos de que vivimos en el peor de los mundos. La hipérbole forma parte de los mecanismos habituales para colar medias verdades como realidades contundentes. Todo es lo peor que ha ocurrido nunca; que ya es casualidad que los desastres más abominables de la Historia de la Humanidad se hayan concitado en este instante preciso, mira tú.

Lo más lamentable de esto es que, del mismo modo que logran colar su agenda -la peligrosa ventana de Overton por la que van entrando asuntos que jamás habríamos imaginado-, los ultras también están contaminando al resto con su estilo de lenguaje. Y la hipérbole es un ejemplo clarísimo. Les cuento: este miércoles, en la sesión de control del Parlament, el president Salvador Illa ha afirmado que “Pedro Sánchez es el mejor presidente que ha tenido España”. A ver, ¿desde el inicio de la Historia? ¿con qué criterios? No sé, Manuel Azaña puso en marcha una democracia, Adolfo Suárez desmontó una dictadura, y desde el siglo XIX alguno habrá levantando el dedo: “eh, que yo hice tal o cual”.