Hay noticias que tienen garantizada la audiencia, aunque el interés informativo no siempre esté justificado. Ocurre con determinados personajes, más o menos famosos. Un titular basado en un tuit puede tener más lectores que investigaciones a las que un periodista haya dedicado semanas o meses. Más que gajes del oficio, son las miserias a las que debemos enfrentarnos a diario. Suena a lamento porque lo es.
En ese contexto, y en momentos en que las audiencias flaquean (todos estamos atravesando uno de esos periodos), no es fácil ni cómodo detenerse un minuto y preguntarse si una noticia tiene relevancia informativa o interesa solo porque contiene la dosis suficiente de morbo para captar la atención de miles de lectores, oyentes o espectadores.










