Medio siglo despu�s de que las principales democracias industrializadas comenzaran a reunirse en un castillo a las afueras de Par�s para tratar de rescatar una econom�a mundial sacudida por la crisis del petr�leo, China, segunda econom�a del planeta, principal socio comercial de m�s de un centenar de pa�ses y actor indispensable en pr�cticamente cualquier desaf�o global, sigue sin formar parte del G-7.Los l�deres de Estados Unidos, Jap�n, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canad� est�n reunidos esta semana. Y aunque China no est� sentada en la mesa, parte de las conversaciones giran precisamente en torno al pulso que Pek�n mantiene con Occidente en muchos frentes: las exportaciones, el super�vit comercial, el control sobre minerales estrat�gicos, los avances tecnol�gicos.La ausencia de la superpotencia asi�tica tiene una explicaci�n hist�rica. Cuando naci� el entonces G-6 en el castillo de Rambouillet (Francia), en 1975, la naci�n estaba inmersa en los �ltimos a�os del mao�smo. Era un pa�s aislado. Entonces, resultaba inimaginable que Mao Zedong compartiera mesa con Gerald Ford para coordinar respuestas econ�micas globales.Sin embargo, el mundo cambi� mucho m�s r�pido que las instituciones creadas para gobernarlo. Tras las reformas impulsadas por el l�der Deng Xiaoping a partir de finales de la d�cada de 1970, China se abri� al mundo y protagoniz� el mayor proceso de industrializaci�n de la historia moderna. Hoy representa alrededor de una quinta parte del PIB mundial, es el mayor exportador del planeta y posee un peso decisivo en cadenas de suministro cr�ticas que van desde las tierras raras hasta las bater�as el�ctricas.Si el criterio para formar parte del G-7 fuese exclusivamente econ�mico, Pek�n habr�a entrado hace tiempo. Pero este grupo, recuerdan estos d�as algunos analistas, adem�s de un foro econ�mico, siempre ha funcionado como un selecto club pol�tico de democracias liberales.Las razones de la ausencia en el G-7Los l�deres fundadores defend�an la pertenencia a sociedades "abiertas y democr�ticas", comprometidas con las libertades individuales y determinados valores compartidos. Bajo ese par�metro, el r�gimen de Xi Jinping se queda fuera. La creciente concentraci�n de poder en manos del gobernante Partido Comunista, el endurecimiento del control pol�tico o la continua represi�n a la libertad de prensa dificultan cualquier debate serio sobre una incorporaci�n. Aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, coment� el a�o pasado la posibilidad de ampliar el club para incluir a China.Desde el pa�s asi�tico, los medios estatales plantean estos d�as un interrogante: �Puede abordarse la gobernanza econ�mica mundial sin contar con el segundo mayor motor del crecimiento global?Algunos expertos creen que no. Citado por la agencia AP, el especialista canadiense John Kirton, uno de los principales estudiosos del G-7, ha llegado a comparar una cumbre sin China con "un Mundial de f�tbol sin Brasil". Otros analistas consideran que mantener a Pek�n fuera constituye un error estrat�gico: alimenta la percepci�n de que Occidente pretende preservar estructuras heredadas de la posguerra incapaces de reflejar el nuevo equilibrio de poder del siglo XXI.China ha sabido explotar ese argumento. Desde hace a�os, Pek�n denuncia que el G-7 representa una visi�n cada vez m�s reducida del mundo. Sus dirigentes suelen presentar al grupo como una reliquia de la Guerra Fr�a y un mecanismo excluyente dominado por un pu�ado de pa�ses desarrollados que ya no monopolizan el crecimiento econ�mico ni la capacidad de influencia.Los grupos en los que s� est� ChinaEn este contexto, el presidente Xi Jinping ha acelerado la construcci�n de plataformas alternativas. Los BRICS -integrados originalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sud�frica, y ampliados recientemente con nuevos miembros- se han convertido en el principal escaparate del llamado Sur Global. Aunque internamente mantienen intereses divergentes, sirven a Pek�n para promover una arquitectura internacional menos dependiente de Washington.Algo similar ocurre con la Organizaci�n de Cooperaci�n de Shanghai (OCS), inicialmente concebida como un mecanismo regional de seguridad en Asia Central y transformada progresivamente en un foro pol�tico de gran alcance donde China y Rusia coordinan posiciones junto a potencias emergentes como India, Pakist�n o Ir�n. La estrecha asociaci�n entre Xi y el ruso Vlad�mir Putin, reforzada tras la invasi�n rusa de Ucrania, forma parte de esa estrategia de contrapeso frente a Occidente. Ambos aut�cratas defienden en p�blico un mundo "multipolar" donde ninguna potencia pueda imponer unilateralmente las reglas del juego.La reacci�n medi�ticaEsa narrativa ha quedado plasmada esta semana en un duro editorial del diario nacionalista chino Global Times, portavoz habitual de las posiciones m�s combativas del establishment chino. El peri�dico sostiene que el G-7 atraviesa "un declive innegable" y describe al grupo como un club "hip�crita", "ego�sta" y "desconectado del mundo". Seg�n este medio, la creciente multipolaridad ha dejado al descubierto "problemas cr�nicos de posicionamiento err�neo, distorsi�n cognitiva y erosi�n funcional", agravados por el lento crecimiento econ�mico, el endeudamiento, el envejecimiento demogr�fico y las divisiones internas entre sus miembros."Pek�n desconf�a del G-7 porque considera que el grupo est� estructuralmente alineado con el poder occidental liderado por Estados Unidos y, cada vez m�s, como un foro donde China es discutida como un desaf�o o una amenaza", se�alaba esta semana el analista chino Wang Zichen.Otro medio estatal, el China Daily, acusa al grupo de utilizar a China como "chivo expiatorio" para ocultar sus propias contradicciones. En un editorial defiende que desaf�os como la seguridad energ�tica, la gobernanza financiera o la lucha contra el cambio clim�tico "no pueden lograrse sin la participaci�n de China y otros pa�ses del Sur Global" y reclama mecanismos multilaterales "m�s equitativos y representativos". El texto concluye exhortando al G-7 a abandonar su "ilusi�n de liderazgo" y "sustituir la l�gica de bloques por una cooperaci�n m�s inclusiva".Pek�n no aparece esta semana en la foto oficial de la cumbre que se celebra en Evian (Francia), pero condiciona buena parte de las conversaciones que tienen lugar dentro de ella. M�s de medio siglo despu�s de Rambouillet, el gran interrogante para muchos ya no es por qu� China no forma parte del G-7, sino si el sistema internacional puede seguir funcionando como si la segunda econom�a del planeta continuara fuera de la sala.
�Puede el G-7 gobernar el mundo sin China?: "El grupo atraviesa un declive innegable"
Medio siglo despu�s de que las principales democracias industrializadas comenzaran a reunirse en un castillo a las afueras de Par�s para tratar de rescatar una econom�a mundial...











