La cumbre del G-7, el grupo que reúne a siete de las democracias más industrializadas del mundo, tratará de dar impulso a la estabilización de la crisis de Irán y medirá la profundidad del cisma de Occidente, la división entre Estados Unidos y sus tradicionales aliados. La cumbre se desarrolla desde este lunes hasta el miércoles en la localidad francesa de Évian-les-Bains, a orillas del lago de Lemán. La víspera ha estado marcada por una manifestación de protesta en Ginebra (Suiza) a la que asistieron miles de personas y en la cual se produjeron actos vandálicos y choques con la policía. La perspectiva de fin de la guerra de Irán será tema crucial en la reunión. Los líderes de los cuatro países europeos del G-7 —Francia, Alemania, Reino Unido e Italia— emitieron un comunicado celebrando el pacto, subrayando la necesidad urgente de reabrir Ormuz, señalando que consideran que Irán no debe tener armas nucleares y su apoyo a la estabilidad, soberanía e integridad territorial de Líbano.Ucrania y la complicada relación económica con China serán previsiblemente otros temas de relieve del encuentro. La agenda prevé abordar otros asuntos también, como los desafíos planteados por la inteligencia artificial.Junto a los líderes de los miembros permanentes del grupo —Estados Unidos, Alemania, Japón, el Reino Unido, Francia, Italia y Canadá—, la presidencia francesa de turno ha invitado a otros mandatarios de peso. Entre ellos destacan Narendra Modi (India), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Volodímir Zelenski (Ucrania). Además de las sesiones de conjunto, están previstos otros encuentros bilaterales o multilaterales, como los que mantendrá el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con representantes de países de Oriente Próximo.La presidencia francesa ha tomado varias medidas preventivas para evitar que las evidentes tensiones entre Trump y los aliados históricos de EE UU acaben en un final abrupto y agrio de la cumbre. En ese sentido, se postergó un día el inicio de la cita para facilitar la celebración del 80.º cumpleaños del presidente estadounidense en Washington; se ha estructurado el trabajo diplomático sin previsión de declaración general conjunta —solo una declaración de la presidencia y algunos comunicados sectoriales conjuntos— y se ha previsto también una cena entre el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, y Trump al final de la cumbre, que parece un ancla para evitar que el estadounidense se marche antes de tiempo como ha hecho en otras ocasiones.Aun con las dificultades de fondo de las grietas que se abren y la desconfianza que avanza entre Washington y sus socios, el encuentro tiene una relevante importancia para tratar de gestionar asuntos complejos y peligrosos. A continuación, un repaso a los principales.Las guerras de Ucrania e IránLos dos conflictos previsiblemente ocuparán un lugar privilegiado en la cumbre. La preocupación por sus derivadas es global. En el caso de Irán, Trump tiene previsto reunirse en Évian-les-Bains con mandatarios de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, estos últimos con una fortísima implicación en el conflicto. En cuanto a Ucrania, el presidente Zelenski llega a la cumbre en una posición muy reforzada con respecto al pasado. Tiene cartas, al contrario de lo que le espetó Trump en la ya célebre cita del despacho oval de febrero de 2025. Ucrania está infligiendo graves daños a Rusia, ya sea en términos de bajas de efectivos o de destrucción de infraestructuras energéticas en su propio territorio. El Kremlin no consigue avanzar sobre el terreno, e incluso retrocede, como la popularidad de Putin.Los europeos del G-7 intentarán convencer a Trump de que es momento de mantener la presión sobre Putin para que este entienda finalmente que debe parar, y acepte negociar un cese al fuego que no se funde en una rendición.ChinaLa relación con China es el otro plato fuerte. Todos los miembros del G-7 observan con preocupación algunos aspectos del auge del gigante asiático, entre ellos la descomunal capacidad de producción manufacturera labrada a base de colosales subsidios que amenaza con estrangular la competencia en otros lugares del mundo. Esta dinámica causa profundo temor, por la destrucción de tejido productivo y la generación de peligrosas dependencias. Sin embargo, tanto en este asunto como en otros, no hay acuerdo entre los socios del G-7 —ni siquiera entre el grupo de los europeos— acerca de cómo abordarlo. Hay quienes son partidarios de mayor firmeza —como Francia—, otros más tibios —como Alemania—. Y, de fondo, unos Estados Unidos que han optado por estabilizar la relación con Pekín tras constatar la gran capacidad de represalia de China tras la ofensiva arancelaria.Sur GlobalDe gran interés es la presencia en la cumbre de Modi y Lula. Europa está claramente oteando el horizonte para reconfigurar las relaciones internacionales en un marco en el cual la relación transatlántica ya no es la garantía que fue durante décadas después de la II Guerra Mundial. La interacción con la India y Brasil tiene un peso central en la construcción de esas nuevas geometrías.
La cumbre del G-7 en Francia aborda la estabilización de la crisis de Irán y mide el cisma de Occidente
La reunión anual del grupo de potencias explorará el camino tras el pacto entre Washington y Teherán y tomará el pulso del lazo transatlántico, así como la relación con China











