15/06/2026 00:05 Actualizado a 15/06/2026 01:34 Arranca hoy en el balneario francés de Évian, al pie de los Alpes, la cumbre del G-7 (las siete democracias occidentales más industrializadas), pendiente hasta el último minuto de la firma del anunciado acuerdo entre EE.UU. e Irán que permita poner fin al conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz. Una vez más, todo el mundo estará pendiente de Donald Trump, a quien se espera en esta cita el día siguiente de haber cumplido 80 años y al que los ayatolás se resistieron hasta última hora a darle el regalo que más anhelaba: su rúbrica en ese acuerdo para poner fin a la guerra. Ayer incluso advirtieron de que podrían romper las negociaciones tras otro bombardeo de Israel a Beirut, una acción que Trump señaló que “no debería haber ocurrido”, al tiempo que instaba a Israel e Irán a detener los ataques. “¡No lo echemos a perder!”, dijo en su red social.De hecho, la cumbre del G-7 debía empezar ayer, pero se aplazó no para ver si finalmente se cerraba el acuerdo sino para que Trump organizara un evento de artes marciales mixtas en la Casa Blanca. La presidencia francesa ha puesto todos sus esfuerzos para no contrariar al líder republicano y evitar que pase como en el 2018, cuando retiró su apoyo al comunicado final, o como el año pasado, cuando se marchó de la reunión en Canadá un día antes de que concluyera. Emmanuel Macron incluso le ha organizado una cena en el palacio de Versalles el miércoles, cuando finalice la cumbre.Este será el primer encuentro de Trump con los líderes del G-7 desde que lanzó, junto con Israel, la guerra contra Irán. El republicano ha reprochado a los europeos su falta de apoyo, mientras que estos han considerado que esta guerra no era la suya. La volatilidad de las decisiones de Trump añade incertidumbre al objetivo del anfitrión Macron de buscar consensos.El presidente de EE.UU. llega a la cumbre de Évian tras haber cerrado el memorando con IránEste selecto club, fundado en 1975, reúne a EE.UU., Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón, y a los líderes institucionales de la Unión Europea. Analistas y politólogos debaten si debería refundarse o ampliarse ante el auge de potencias emergentes en un mundo multipolar, y tras la fractura entre EE.UU. y sus socios europeos, y si su actual formato refleja las relaciones de poder en la actualidad. Por eso el G-7, que al crearse aglutinaba dos tercios del PIB mundial y apenas alcanza hoy el 50%, se esfuerza por vender que no es un club cerrado sino integrador.La imprevisibilidad de Trump y el estado de ánimo con que acuda a Évian condicionarán una cita que tiene como objetivos lograr una convergencia para acometer desafíos como los desequilibrios económicos globales y la regulación digital, pero que está marcada por las guerras en Oriente Medio y en Ucrania y por el superávit comercial chino. El tema que más urge es la reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo ha golpeado con especial dureza a Europa y a Japón, más dependientes que EE.UU. de los hidrocarburos del Golfo.El martes se prevé que se sumen a la reunión los líderes de Egipto, Emiratos y Qatar, y también participará el presidente Zelenski. Los europeos insistirán en mantener el apoyo a Ucrania, un respaldo que ya asumen casi en su totalidad después de que EE.UU. dejara de implicarse directamente y pusiese el problema en manos de los aliados europeos. Estos intentarán convencer a Trump de que apoye la oferta de Zelenski de un diálogo directo con Putin.Las guerras, China y la imprevisibilidad del republicano marcan la agenda de esta reuniónMacron, que presidirá su último G-7, quiere impulsar las relaciones entre este club de países y China, país en el centro de los desequilibrios económicos mundiales. Francia y sus socios no ocultan su inquietud por el excedente comercial récord chino y su extrema dependencia de las cadenas chinas de suministro de minerales críticos, tierras raras y componentes electrónicos estratégicos. El G-7 busca un delicado equilibrio con Pekín entre cooperación y rivalidad. China, cuyo PIB supera al de la mayoría de países del G-7, critica desde hace tiempo a este grupo de potencias industrializadas por no considerarlo representativo del nuevo orden mundial.La cumbre también debatirá las profundas divisiones en política climática, especialmente por el escepticismo de líderes como Donald Trump, lo que augura avances muy limitados en este capítulo. Francia ha invitado a varios líderes tecnológicos mundiales, como el estadounidense Sam Altman, director de OpenAI, para impulsar sus iniciativas de regulación y la prohibición de las redes sociales para los menores de 15 o 16 años.Como pasó hace un año en la localidad canadiense de Kananaskis, tampoco está previsto que los siete mandatarios firmen al final una declaración conjunta. En su lugar, se alcanzarán acuerdos sobre temas concretos. Y todos cruzan los dedos para que esta vez no se produzcan roces con Donald Trump.
Un G-7 pendiente de Trump, por Editorial
Arranca hoy en el balneario francés de Évian, al pie de los Alpes, la cumbre del G-7 (las siete democracias occidentales más industrializadas), pendiente hasta el último minuto de la firma del anunciado acuerdo entre EE.UU. e Irán que permita poner fin al conflicto y reabrir el...










