Para 6 0.55€/pers. 96kcal/100gIngredientes2 dientes de ajo15 g de jengibre fresco2 cucharadas de salsa de soja1 cucharada de vinagre de arroz1 cucharada de salsa hoisin1 cucharada de miel o azúcar moreno1 cucharadita de aceite de sésamo tostado1 cucharadita de copos de chile o salsa picante1/2 cucharadita de granos de pimienta de Sichuan molidos120 ml de agua1 cucharadita de maicena1 cucharadita de aceite suave

Hay salsas que están para acompañar y otras que se te suben a la chepa del plato y se convierten en lo primero que recuerdas. La salsa Szechuan va bastante por ahí. Tiene ese punto entre dulce, salado, avinagrado y picante que engancha rápido, pero lo que de verdad le da personalidad es ese toque ligeramente cítrico y adormecedor de la pimienta de Sichuan, que es lo que marca la diferencia entre una salsa picante sin más y una salsa con carácter de verdad.

En cocina de inspiración sichuanesa, ese contraste entre picante, aroma y efecto levemente anestésico es bastante reconocible y forma parte de su gracia.

También conviene poner un poco de orden con el nombre, porque aquí hay mezcla de mundos. Lo que mucha gente entiende hoy por Szechuan sauce suele ser una salsa de estilo chino-americano, pensada para mojar, lacar o acompañar, con base de soja, vinagre, ajo, jengibre y algún elemento dulce, mientras que en la cocina tradicional de Sichuan hay muchas salsas y aliños distintos, pero no una única “salsa Szechuan” universal con receta cerrada.