El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha abierto la puerta a introducir límites en la concesión de hipotecas de más riesgo, si el precio de la vivienda continúa a futuro con la escalada que experimenta en estos momentos. La institución analiza en los últimos meses si limitar legalmente este tipo de préstamos, en plena subida del precio del ladrillo, tal y como reclaman instituciones internacionales como el FMI.Escrivá ha afirmado que responderán a estos requerimientos. Y que actualmente la institución está analizando la conveniencia de introducir estas medidas. Tal y como ha explicado en la presentación de un informe sobre el sector elaborado por PwC, están evaluando la eficacia de estas medidas, así como sus posibles efectos negativos sobre el flujo de crédito o a diversos ámbitos sociales, como un posible descenso del consumo o en el mercado del alquiler. “Pueden tener impactos que los otros países no han ponderado lo suficiente”, ha afirmado.“En algún momento, si el ciclo de la vivienda sigue subiendo en términos de crédito y de precio puede tener sentido tomar esta medida. Solo si esto fuera así. Cualquier medida debe ser fina y parametrizarse con cuidado. El resultado es muy sensible”, ha aseverado. Eso sí, el gobernador ha defendido que la situación actual del mercado es bien distinta a la de la burbuja inmobiliaria de hace dos décadas, cuando había una oferta “totalmente desbocada”.El gobernador del Banco de España se ha referido también a las dudas que está despertando el crédito privado. Ha asegurado que la exposición de la banca española a la financiación de este tipo de fondos no es muy elevada, pero que estos sí representan un papel importante en la financiación de las empresas, de unos cinco puntos del PIB. Por tanto, el principal recelo para el supervisor está en si estos vehículos dejan de tener acceso a la financiación y, a su vez, a apoyar a las empresas en las que están invertidas.No obstante, Escrivá ha apuntado que no ve un perfil “más arriesgado” en quienes lo suscriben y que son empresas jóvenes, lo que dijo que le ha dejado “razonablemente tranquilo”. En cualquier caso, ha avisado: “Tenemos que seguirlo porque se ha convertido en un elemento muy importante en la financiación de las economías y de la española también”.Otra de las cuestiones que ha tratado ha sido el proceso de simplificación en la regulación bancaria que aborda la Comisión Europea. Ha puesto el foco en la “densidad regulatoria”, si bien ha descartado reducir el capital de las entidades y ha abogado por mejorar “la planificación de las entidades y la predictibilidad sobre las intenciones de los supervisores”. El gobernador ha considerado que esto “sí es conseguible, deseable y hay margen para ello”.En este sentido, ha recordado que los reglamentos europeos “son muy genéricos” y “poco precisos”, dado que es la forma en la que se logran sacar adelante en el proceso legislativo europeo. De esta forma, se provoca discrecionalidad en un segundo y tercer nivel y un “corpus muy difícil de digerir”. Esta discrecionalidad, ha recordado Escrivá, hace que en ocasiones la normativa de segundo y tercer nivel “probablemente no responda necesariamente al espíritu del legislado” y que incluso “van más allá de lo razonable”.