El mercado de las hipotecas variables en España vuelve a estar en el punto de mira de miles de familias que ven con preocupación cómo sus presupuestos mensuales tiemblan. La inestabilidad internacional y la escalada energética han provocado un repunte notable en el principal indicador bancario, una situación que obliga a reaccionar rápido para proteger el bolsillo doméstico. Si tienes un préstamo ligado a la fluctuación de los mercados, los movimientos recientes sugieren que quedarse de brazos cruzados puede salir bastante caro a medio plazo. La causa principal de este vuelco financiero se encuentra en el conflicto bélico de Oriente Medio, y el bloqueo en el estrecho de Ormuz durante tres meses y medio y que ha terminado por sacudir el precio de la energía a nivel global. Como consecuencia directa de estas tensiones, el euríbor a doce meses se ha desbocado por encima del 2,8% este mes de junio, llegando incluso a rozar el 2,929% en su tasa diaria. Este escenario deja un panorama complicado para quienes afrontan las revisiones semestrales o anuales de sus contratos de vivienda, ya que verán incrementadas sus cuotas mensuales de forma inmediata. TE PUEDE INTERESAR Ante este panorama tan movido, las voces expertas de nuestro país ya están ofreciendo pautas muy claras y directas para que los ciudadanos no pierdan dinero. El conocido profesor y analista económico Gonzalo Bernardos ha aprovechado su última intervención en el programa televisivo Más Vale Tarde para encender las alarmas y dar una recomendación drástica a los hipotecados. Su lectura de la situación actual no deja lugar a dudas sobre el camino que tomará la economía europea si la crisis del combustible no remite pronto. Las razones de Bernardos para abandonar el tipo variable El especialista en vivienda dejó clara su postura al analizar el comportamiento histórico de los organismos financieros y cómo estos reaccionan ante las tensiones internacionales: "Cuando hay una crisis del petróleo hay más inflación, y cuando hay más inflación el Banco Central Europeo (BCE) debería subir los tipos de interés. Para aquellos que quieran ver el lado bueno, han de observar que el BCE casi siempre la fastidia". Con este toque de ironía, recordó que las decisiones de las altas esferas europeas suelen ir con retraso respecto a las necesidades reales de la población. Para argumentar su advertencia, recurrió a lo sucedido recientemente durante la crisis de 2022 tras la invasión de Ucrania, explicando que en enero de aquel año la inflación ya se situaba en un excesivo 5,1%. Según sus propias palabras sobre la actuación del organismo de Fráncfort en aquel momento: "El BCE no hizo nada, continuó teniendo el tipo de interés al 0% y tirando dinero y dinero a la economía hasta julio, cuando subió los tipos de interés. El BCE dice que ha aprendido de los errores y que si la guerra continúa, subirá los tipos de interés más pronto". "Cojan y cambien de hipoteca. En los mayoristas hipotecarios aún se pueden encontrar hipotecas a tipo fijo al 2,4%", afirma Bernardos La recomendación final del experto fue sumamente contundente para todos aquellos titulares que todavía tengan por delante más de una década de pagos pendientes para amortizar su vivienda. Con la intención de buscar refugio y asegurar la tranquilidad del hogar, el economista aconsejó sin tapujos: "Cojan y cambien de hipoteca. En los mayoristas hipotecarios aún se pueden encontrar hipotecas a tipo fijo al 2,4%". De esta manera, pasarse a la estabilidad de una cuota fija mensual que no varíe permite sortear las subidas actuales de un indicador que ya supera con creces esos niveles. El mercado de las hipotecas variables en España vuelve a estar en el punto de mira de miles de familias que ven con preocupación cómo sus presupuestos mensuales tiemblan. La inestabilidad internacional y la escalada energética han provocado un repunte notable en el principal indicador bancario, una situación que obliga a reaccionar rápido para proteger el bolsillo doméstico. Si tienes un préstamo ligado a la fluctuación de los mercados, los movimientos recientes sugieren que quedarse de brazos cruzados puede salir bastante caro a medio plazo.