El indicador cerró el mes a una media del 2,217%, y sigue viéndose perjudicado por la congelación de los tipos de interés por parte del BCE

Mirar la cuenta corriente puede deparar momentos de alivio inesperados. Más de un hipotecado se ha encontrado en estos últimos meses con rebajas en las cuotas que pagaban por el préstamo de su vivienda. Y muchos todavía siguen beneficiándose de esos descuentos que dejan más dinero en el bolsillo ciudadano y menos en los balances de los bancos. La tendencia, sin embargo, apunta a que abrir la aplicación de la entidad financiera puede volverse menos agradable en fechas venideras: el euríbor cerró noviembre en el 2,217%, y encadena su cuarto incremento consecutivo.

La cifra es la peor desde el pasado marzo. Y con ella, el euríbor encara una recta final de año incierta, dado que no hay visos de que el Banco Central Europeo le devuelva a senda de bajadas que experimentó en 2024 y la primera mitad de 2025. Con la inflación bajo control —está en un cómodo 2,1% en la zona euro—, y con la expectativa de que los precios no sufrirán grandes bandazos a medio plazo, Fráncfort mantiene congelados los tipos de interés, al estimar que el nivel actual, del 2%, es el adecuado, el llamado tipo neutral, que ni estimula ni frena la actividad.