Más bancos centrales que nunca prevén aumentar sus reservas de oro, ha señalado el World Gold Council (WGC) en un informe publicado el martes. En su encuesta a 74 entidades monetarias, el 45% afirmó que planea comprar oro en el próximo año, dos puntos más que el año pasado y el mayor porcentaje jamás registrado en los datos recopilados por el WGC y YouGov desde 2018. Este récord apunta a que una de las fuerzas clave detrás de la subida histórica del oro en los últimos tres años sigue intacta y se apoya ahora en las compras tras las fuertes ventas registradas durante la guerra en Irán.El precio del oro se ha más que duplicado en los últimos tres años, con una subida respaldada por una fuerte aceleración de las compras de los bancos centrales. Parte de esas ganancias, un 20% desde los máximos de enero pasado, se ha borrado este año después de que el conflicto en Oriente Próximo elevara los costes energéticos y alimentara las apuestas de que los tipos de interés tendrán que mantenerse altos durante más tiempo, lo que reduce el atractivo del oro, que no ofrece rentabilidad. Los especuladores han ido deshaciendo posiciones, y los precios tocaron recientemente su nivel más bajo desde noviembre.“Creo que la caída del precio es una oportunidad para que algunos bancos centrales empiecen a comprar”, ha dicho Shaokai Fan, responsable global de entidades monetarias del WGC, un organismo sectorial que representa a los productores de oro. En 2025, “sí detectamos a varias entidades monetarias diciendo: ‘Oh, el precio está un poco alto ahora mismo; quiero esperar para ver si surge una oportunidad para comprar’”, ha añadido.La demanda va también de la mano de la estrategia de los bancos centrales de diversificar sus reservas más allá del dólar: el 74% de los encuestados prevé moderar o reducir significativamente sus tenencias de la divisa estadounidense en los próximos cinco años. El WGC no entra en las causas de este fenómeno, pero el contexto apunta en una dirección clara: Donald Trump. La imprevisibilidad de su política económica y exterior erosiona la percepción de seguridad del dólar, más aún por sus reiterados mensajes a favor de una divisa más débil, con el argumento de abaratar la financiación y estimular la actividad. La semana pasada, tras conocerse que la inflación rozó el 4,2% en mayo, su nivel más alto en tres años, Trump volvió a minimizar el riesgo inflacionista y lo celebró: “Amo la inflación”.El ritmo de compras de oro por parte de los bancos centrales se aceleró en el primer trimestre, incluso cuando Turquía, Rusia y Azerbaiyán empezaron a vender metal. En el próximo año, las entidades monetarias de mercados emergentes y economías en desarrollo representan la mayoría de los compradores potenciales, según la encuesta del WGC. Alrededor del 53% de esos encuestados dijo que espera aumentar sus tenencias, frente al 18% de los bancos centrales de economías avanzadas.Buena parte de esas compras se canaliza a través de programas de acumulación interna, mediante los cuales los países compran oro a sus propios productores con moneda local, en lugar de utilizar sus escasas reservas de divisas fuertes. La mitad de las entidades monetarias que prevén comprar dijo que financiaría las adquisiciones de esta forma, mientras que el 38% afirmó que vendería activos de reserva existentes.Las entidades monetarias pueden delegar la custodia de sus reservas de oro y, en ese sentido, el Banco de Inglaterra, en Londres, sigue siendo el destino más popular. Lo utiliza el 57% de las entidades monetarias encuestadas. Aun así, el 9% afirmó que había almacenado más oro dentro de sus propias fronteras durante el último año y el 10% optó por diversificar sus tenencias entre distintas ubicaciones, frente al 5% y el 2%, respectivamente, en la encuesta del año anterior.El riesgo político está “sin duda en la mente de los bancos centrales”, ha dicho Fan, y el cambio podría crear oportunidades para centros alternativos como Singapur y Hong Kong, que están tratando de atraer la custodia del oro de bancos centrales para reforzar sus propios mercados del metal precioso.