EditorialAunque aleja el riesgo de una escalada tras casi cuatro meses de ofensiva israeloestadounidense, el cese de las hostilidades no solapa el fiasco de Trump en su doble intento de derrocar al abyecto r�gimen de los ayatol�s y desmantelar su programa nuclearDonald Trump, presidente de EEUU, a su llegada a la cumbre del G-7.EUROPA PRESSActualizado Martes,
junio
00:16Audio generado con IAEl acuerdo entre EEUU e Ir�n para poner fin a la guerra es un alivio para la comunidad internacional, atenazada por sus efectos geopol�ticos y econ�micos, pero no ofrece garant�as de estabilidad en la regi�n. Aunque aleja el riesgo de una escalada tras casi cuatro meses de ofensiva israeloestadounidense, el cese de las hostilidades no solapa el fiasco de Donald Trump en su doble intento de derrocar al abyecto r�gimen de los ayatol�s y desmantelar su programa nuclear. No estamos ante una soluci�n duradera, sino ante un fr�gil pacto cuya materializaci�n depende de que Netanyahu detenga los ataques israel�es en el sur del L�bano, extremo al que se opone frontalmente.El memorando de entendimiento anunciado por Washington y Teher�n, cuya firma formal est� prevista para este viernes en un contexto de profunda desconfianza mutua, es, en esencia, un acuerdo de m�nimos ep�tome de la improvisaci�n de Trump desde el inicio de este conflicto. Adem�s de confundir los objetivos iniciales, incomod� a los aliados con una fallida petici�n para sumarse a la ofensiva en medio de sospechas de enriquecimiento por parte de su familia. Su falta de rumbo ha sido tan clamorosa que ha dividido a los republicanos. En amplios sectores de la ciudadan�a estadounidense, el acuerdo ser� visto como una derrota militar, minando as� la figura del presidente en v�speras de las elecciones de medio mandato.Aunque los detalles del pacto no se han hecho p�blicos, su consecuencia m�s clara es la reapertura plena del Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petr�leo mundial, un impacto que explica el repunte que ayer registraron las Bolsas. Trump se ha visto apremiado por la necesidad de contener las turbulencias econ�micas, incluida la inflaci�n. Se desconoce si la dictadura teocr�tica ha logrado regular el tr�fico del Estrecho mediante el cobro de un peaje. Lo que s� se contempla, con el apoyo de las potencias europeas, es suspender las sanciones a la venta de petr�leo iran� y liberar 24.000 millones de d�lares de activos iran�es congelados.El levantamiento de las sanciones econ�micas resulta crucial para garantizar el fin de la guerra. Pero, a tenor de lo que ha trascendido, el acuerdo pospone a una posterior fase negociadora una cuesti�n decisiva: el programa nuclear iran�. Teher�n habr�a conseguido dejar fuera del memorando su programa de misiles bal�sticos y su apoyo a grupos como Hamas o Hizbul�. Tampoco ofrece certezas la situaci�n futura de Oriente Pr�ximo, condicionada por el empe�o del primer ministro israel� en ampliar la ocupaci�n del L�bano, lo que aboca a este a una delicada situaci�n despu�s de que afloraran sus diferencias con el mandatario estadounidense.Al margen de la posici�n de Tel Aviv, lo cierto es que, a cambio de reanudar rutas mar�timas que ya estaban abiertas antes de la guerra, Ir�n salda este conflicto sin renunciar a ning�n activo estrat�gico clave. M�s que disipar el horizonte del tablero global, el acuerdo entre Trump y los ayatol�s da inicio a una nueva etapa de incertidumbre.













