Donald Trump ya tiene su propio tratado de Versalles. Pero, a diferencia del de 1919, la potencia occidental no es la que sale victoriosa del acuerdo, presa de sus promesas y de una errática estrategia desde el primer día de los bombardeos. Al contrario, EEUU sale derrotado, con 13 muertos en los ataques y al menos 365 heridos, según el Pentágono, que cifraba en mayo el coste de la guerra en 25.000 millones de dólares, con las reservas de armamentos propias y de los aliados diezmadas, con el régimen de los ayatolás en el poder y con un compromiso iraní de no producir armamento nuclear en la línea de lo ya recogido en el acuerdo JCPOA de 2015.

Aquel llamado Plan de Acción Integral Conjunto comprendía a Irán, junto con Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania, y tenía como fin garantizar que el programa nuclear iraní fuera exclusivamente pacífico a cambio del levantamiento de sanciones.